Muralla exterior: >> Postigo del Alcazar – Puerta de San Fernando <<

Galería de Grutescos

Lo que hoy conocemos como Galería de Grutescos del Real Alcázar, fue antes de su transformación, parte del lienzo de la muralla exterior que unía la Torre del Agua, anexa al Postigo del Alcázar, con la Puerta de San Fernando.

Cierto es, que la Puerta de San Fernando es posterior al recinto islámico. Durante siglos el lienzo terminaba en una Torre y desde ahí, entre el Alcázar y el Tagarete, continuaba hasta la Puerta de Jerez. Dicha Torre se reutilizó para la Puerta de San Fernando.

La muralla, construida en el siglo XII, tenía como doble misión servir de bastión defensivo y proteger el Alcázar de las periódicas crecidas del arroyo Tagarete, que discurría por los actuales Jardines de Murillo.

El tramo de muralla que corresponde al Grutesco cerraba el denominado Recinto IV del Alcázar, que junto con el Recinto V configuraba la Alcazaba exterior del núcleo abadí.

Originalmente, la muralla tendía huertas a ambos lados, separando las Huertas de la Alcoba y del Retiro.

A partir del siglo XVI, comienzan a convertirse en jardines las situadas al oeste de la Galería. Manteniéndose como huertas —Huertas del Retiro— las del otro lado, que pasarán a convertirse en jardines ya a principios del siglo XX.

El lienzo transformado

De 150 metros, es transformado por el arquitecto Vermondo Resta, arquitecto mayor del Alcázar, a un emblemático muro-mirador manierista, a principios del siglo XVII (entre 1.613 y 1.621). Separa los jardines antiguos de los nuevos y destaca por integrar la arquitectura con la naturaleza imitando rocas y frescos mitológicos.

La transformación de la muralla en elemento decorativo crea un nuevo espacio al convertir la estructura militar en una galería que permitía una visión elevada de los jardines, a la vez que la integraba en el entorno al revestirla de grutescos tan del gusto de la época por la cara que recorre los jardines que ocupan la antigua Huerta de la Alcoba (*).

La decoración de esta cara de la muralla se realiza con hiladas de piedras de distinto tipo, formando una serie de recuadros y hornacinas en las que se pintan al fresco personajes y escenas de la mitología clásica, ángeles y aves exóticas. El autor de las pinturas es otro habitual del Alcázar, Diego de Esquivel, quien dedicó siete años a su elaboración, finalizando en 1.629.

El lienzo original

La transformación de este lienzo, profundamente remodelado, fue un factor primordial para su conservación. Algo que no ocurrió que el resto de los lienzos que cerraban el perímetro del Alcázar hasta la actual calle San Fernando. Allí giraba en una Torre y continuaba hacia la Puerta de Jerez. Posteriormente, dicha Torre se reutilizó para replicar otra y crear la Puerta de San Fernando.

Los únicos restos que se conservan son La Torre de la Alcoba, en el extremo sudeste de los actuales jardines del Alcázar y, un resto de paramento sobre el que se apoya la casa número 41 y 43 de la calle San Fernando.

En el siguiente plano de 1876 podemos observar el «Derribo de Van Halen». Este general derribó a cañonazos (1843) este tramo de la muralla desde el final de la galería del Grutesco hacia la Puerta de San Fernando, que separaba la Huerta de la Alcoba y la del Retiro.

Este episodio se contextualiza en la revuelta contra el régimen de Espartero en 1843.


(*)El Jardín Inglés

La Huerta de la Alcoba —situada en el sector sur del Real Alcázar de Sevilla— ha evolucionado desde sus orígenes agrícolas y andalusíes hasta convertirse en una sucesión de jardines ornamentales.

Desde la época de Al-Ándalus, la zona comprendida entre los Reales Alcázares y el antiguo arroyo Tagarete albergaba grandes huertas de aprovechamiento agrícola (como la Huerta del Retiro y la Huerta de la Alcoba), regadas por la red hidráulica del recinto.

Su nombre proviene de una antigua qubba (pabellón o alcoba) musulmana localizada en este espacio agrario dedicado al cultivo hortofrutícola.

Huerta de la Alcoba y el Cenador. Principios del s.xx. Fuente Patronato Alcazar

El Jardín Inglés fue diseñado y creado a principios del siglo XX (por orden de la reina Victoria Eugenia, esposa de Alfonso XIII), ocupando parte de la antigua Huerta de la Alcoba.

Con una concepción paisajística inspirada en los jardines británicos, presenta un trazado sinuoso frente a la geometría de otros jardines.

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