Muralla exterior: >> Puerta RealPuerta de Triana <<

En el año 2000, la Intervención Arqueológica llevada a cabo en el inmueble formado por las parcelas nº 3 y nº 5 de la calle Diego de Deza localizó, funcionando como trasera de las viviendas derribadas, un tramo de la cerca islámica.

El inmueble se halla enclavado extramuros, en el sector Oeste del perímetro murado de la ciudad, en el tramo comprendido entre la Puerta Real o de Goles y la Puerta de Triana y próxima a la primera. Aparecía emergente, con una altura desde la rasante actual de la calle Fray Diego de Deza de 4,35 metros.

En el alzado exhumado se apreciaban diferentes fábricas y recrecidos, materialización de la evolución del perímetro murado paralelo al Guadalquivir y de la ciudad misma desde el siglo XIII hasta la actualidad.

La dirección estuvo a cargo de Álvaro Fernández Flores quedando compuesto el equipo técnico por Araceli Rodríguez Azogue como técnico arqueólogo y Ralf Vohwinkel como dibujante de apoyo.

La actuación estuvo motivada por la próxima realización de un proyecto de rehabilitación en el nº 3 de la citada calle y de edificación de bloque de viviendas de nueva planta entre medianeras, con mantenimiento de fachada en el nº 5.

Desde la Delegación Provincial de Cultura de Sevilla se estimó conveniente la realización de un Seguimiento Arqueológico de la demolición y de los movimientos de tierra para la cimentación de la nueva edificación. Éstos afectarían al substrato arqueológico existente en la zona hasta una profundidad media de -0,80 m desde la rasante actual de la calle Diego de Deza a la altura del nº 5. La empresa promotora fue SERVICIOS Y CONSTRUCCIONES DE ANDALUCIA, Secoan S.L. según resolución tomada el 5 de noviembre de 1999.

El principal interés desde el punto de vista histórico que mostraba el solar es el hecho de presentar, como trasera de la edificación hoy existente, el propio lienzo de la muralla. Dicha vivienda, que data de época contemporánea, fue construida adosándose directamente a la muralla.

EL LIENZO

En los 20 metros de muralla documentados no se localizaron torres de defensa ni antemuro, no llegándose a comprobar si las actuales medianeras con los números 3 y 5 podían ocultar alguno de estos elementos.

El alzado original de la muralla se halla realizado en tapial de gravilla y cal con formato de cajones de 2,60 m de largo por 0,80m de alto.

El paño presentaba en el tramo documentado una orientación norte-sur con 0º de desviación.

La reformas

No se localizaron elementos constructivos o deposicionales previos al lienzo de muralla aunque sí importantes expedientes de reforma, relacionada con las reformas emprendidas en el paño de muralla como consecuencia de las sucesivas avenidas del río.

La segunda reforma documentada, se caracteriza por el desmantelamiento de los cuerpos superiores de la cerca y, partiendo de la propia obra islámica, la reconstrucción y recrecido completo de la muralla, incluyendo un cuerpo de almenas.

A mediados del XVI se dan una serie de reformas en el perímetro murado caracterizadas por la renovación de las puertas de la muralla, que perdiendo su función defensiva original pasan a «tranformarse en embocaduras escenográficas que enmarcan la nueva ciudad».

Concretamente la Puerta Real o de Goles

Se llevan a cabo reformas con motivo de la entrada de Felipe II. La cuidadosa decoración documentada en las dos intervenciones formaría parte del programa iconográfico de tal evento, al que previamente hubo de acompañar la limpieza de muladares y la restauración y adecentamiento del lienzo de muralla cercano a la puerta.

Tras la potente reforma anterior, se registra un periodo de abandono en el que el espacio extramuros es utilizado como muladar. No obstante, a fines del XVII-inicios del XVIII, y probablemente tras alguna gran crecida, se sanea y refuerza la zona inferior de la muralla dotándola de una decoración esquemática.

A pesar de que los materiales empleados eran de calidad, la factura es muy descuidada. Inmediatamente tras el saneamiento, el proceso de colmatación a base de vertidos continua y por tanto la utilización como muladar.

El final del proceso

No se documentó al quedar el registro decapitado por las obras realizadas durante el XIX y XX. Sin embargo se apunta a fines del siglo XVIII como probable momento de desaparición de los muladares e inicio de adecentamiento de la zona en base a los comentarios de Espinosa y Carcel 38.

Durante la primera mitad del siglo XIX tiene lugar la anulación del almenado de la muralla y el recrecido de ésta a fin de utilizarla como trasera de las casas que se estaban adosando a la muralla y, por tanto, como medianera con las edificaciones de la actual Gravina.

En el plano de Olavide de 1771, la zona aparece exenta, aunque dentro de llamado Malecón, sin embargo, en el llamado plano de Benavides de 1867, la calle aparece plenamente configurada.

Por tanto, el momento de la anulación de la muralla como cerca urbana y el adosamiento de las viviendas que forman la actual Fray Diego de Deza debió transcurrir entre fines del XVIII y la primera mitad del XIX.

Si tenemos en cuenta la cronología del material cerámico de los niveles superiores del muladar y las noticias de Espinosa y Carcel (1784), la cronología para la anulación del lienzo nos lleva a al siglo XIX y probablemente a la primera mitad de este siglo, momento en que se instalan las vías del ferrocarril y se registra la demolición de la Puerta Real.


Lectura recomendada: ANUARIO ARQUEOLÓGICO DE ANDALUCÍA 2000 ACTIVIDADES DE URGENCIA INFORMES Y MEMORIAS Volumen 2.

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