
La Puerta de Triana, por su proximidad al puerto, el camino de salida hacia el barrio de Triana, y la conexión con el Aljarafe, Condado de Niebla, el Algarbe, etc. fue una de las puertas más importantes de la ciudad.
- Cronología: s. XII/1868
- Estilo: Almorávide (s. XII) – Intervenciones cristianas (s. XVI) – Renacentista (1583-1588)
- Conectaba: El final del puerto y Triana con el eje suroeste de la ciudad. Se encontraba frente al Puente de Barcas, en la calle Reyes Católicos, la única comunicación del arrabal de Triana y el Aljarafe con el centro de la ciudad.
- Uso Actual: Desaparecida en su emergencia. Forma parte de la calle Reyes Católicos.

Vista de la ciudad de Sevilla, Ambrosio Brambilla (1585)
Tras la conquista de Sevilla por Fernando Tercero el Santo en 1248, son cuatro las órdenes religiosas que se instalan en la misma en esa primera instancia, tres de ellas: San Pablo el Real (dominicos, entrando por la puerta al frente por la calle Ancha de San Pablos, actual San Pablos), San Francisco (a la derecha subiendo por la calle Zaragoza, antigua Pajería) y La Merced Calzada (a la izquierda, por la calle Gravina, antigua Cantarranas) lo hacen en las inmediaciones de la Puerta de Triana.
Este eje conventual, será con el tiempo una de las características más importantes de este enclave.

Plano topográfico de Sevilla, Pablo de Olavide (1771).
En efecto, Sevilla, la ciudad conventual más importante al sur de Europa, sitúa estratégicamente sus edificios conventuales próximos a las puertas de la ciudad, ya sea intramuros como extramuros, y la importancia de la puerta se mide por el número y características de las órdenes que se posicionan en sus inmediaciones.
La puerta y el camino hacia Triana estaban controlado por los dominicos. En este eje además de la Casa Grande de San Pablo, se encontraba junto al Puente de Barcas, La Santa Inquisición (Castillo de San Jorge) y al final de del barrio, el convento de San Jacinto en la calle del mismo nombre, antigua calle de Santo Domingo.
S XVI
Avanzado el siglo xvi, la muralla de Sevilla era reflejo de su pasado medieval, con puertas sencillas y austeras, carentes de la majestuosidad que por aquellas fechas estaba en boga.
Ya entrado el siglo xvi, destaca la remodelación de las puertas de la muralla. Se proyectan y materializan una serie de reformas que buscan la adaptación al gusto renacentista, eliminando elementos islámicos como las entradas en recodo para dar como resultado arcos de carácter triunfal, siguiendo modelos clásicos (Fernández TabaLes, 2022: 303-305).
En 1560 el cabildo de Sevilla encomienda a Hernán Ruiz II, maestro mayor de las obras de la ciudad, un proyecto que justifique la remodelación de las puertas de la antigua muralla medieval.
Presentó un informe que probablemente contaría con planos y dibujos que no se han encontrado (aLbardonedo, 2002: 263), el cual se aprobó, acometiéndose las obras sin demora.
Las reformas o nuevas construcciones para embellecimiento y ampliación de las puertas por parte de Hernán Ruiz afectarían a las del Arenal, Triana, Jerez, Macarena, Postigo del Carbón, Carmona y Real (Jiménez Martín, 1981: 53-54).
El Cabildo municipal de Sevilla y las obras de la nueva puerta de Triana
En un informe del asistente de la ciudad el iii conde de Orgaz, de 1585, que manifiestaba el mal estado de la puerta de Triana y aconsejaba la construcción de una nueva.
El 3 de junio de 1585 se nombra la comisión encargada de emprender, supervisar y seguir la marcha de los trabajos, siendo elegidos «los señores don Andrés Monsalue, alcalde mayor, Gaspar Ruiz de Montoya, don Pedro Ponce de León el primero, Luis de Herrera, ueintiquatros, Baltasar de Aguilar y Andrés de Barrasa, jurados».
Reconstruida en estilo renacentista
Atribuyéndose según las fuentes al arquitecto Asensio de Maeda, maestro mayor de la Catedral de Sevilla e incluso al mismo Hernán Ruiz III. En ella se colocó un texto que decía que la puerta fue construida siendo el “poderosísimo y gloriosísimo Rey de España y de muchas provincias por partes del orbe, Felipe II”.
Atrás queda el carácter defensivo de las puertas de la muralla medieval. Las intervenciones que tuvieron lugar entre 1560 y 1590 hicieron que las nuevas puertas de la ciudad se asemejaran a los arcos de triunfo romanos.
La nueva ubicación
La puerta medieval estuvo situada al final de la calle Moratín y, probablemente, seguiría el modelo islámico de torre-puerta con acceso en recodo y barbacana (Jiménez Maqueda, 1999: 149-151), similar al de la primitiva puerta de la Macarena, de la Carne, de Córdoba o la Puerta del Sol (albardonedo, 2002: 265-275).
La nueva puerta cambia su ubicación con respecto a la medieval, desde la ya mencionada calle Moratín, pasó a estar desde su renovación hasta su demolición, alineada con la calle San Pablo (Collantes, 1993: 333)

Los dibujos de Richard Ford y Tovar corroboran el aspecto clásico de esta nueva puerta.

Puerta de Jerez. Richard Ford (1830)

El 3 de febrero de 1729: entró Felipe V cuando desplazó la Corte de Madrid a Sevilla.

Grabado de Petrus Tortelero de la entrada de Felipe V en la ciudad en el siglo XVIII
El 9 de abril de 1830, por primera vez, una Hermandad de Triana, la O, hacía su estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral, cruzando el Puente de Barcas y la Puerta de Triana.

Nueve años antes de su demolición se abrieron dos postigos a los lados,para facilitar el pso de personas, uno de los cuales se aprecia en la sigueinte imágen.

Su demolición tiene origen en las reformas urbanísticas iniciadas por Balbino Marrón en 1859, sin embargo esta no se lleva a cabo hasta el 21 de septiembre de 1868.

Una parte de la misma se conserva en el zoológico de Jerez de la Frontera y su posición exacta puede observarse en la actualidad en un cambio de pavimento de la calle Reyes Católicos.
Su desaparición favoreció la conectividad entre la ciudad histórica y el río, propiciando una nueva ordenación urbana entre Sevilla y Triana.




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