Muralla Interior: >> Recinto 05 <<
La Puerta o «Arco de los Palos» conectaba la Medina con la Alcazaba almohade. Construida en época del califa Abū Yūsūf (1184-1199), contaba con un vano de 2,60m.
Su existencia fue confirmada en las excavaciones de la acera de levante de la Catedral en 1996.

El espacio que ocupó el Corral de los Olmos había tenido su origen durante el siglo XII, cuando el califa Abu Yacub intentaba completar las construcciones del Alcázar interior y la Mezquita Aljama con un sistema de murallas que aislaran dichas edificaciones del resto de la ciudad. A su muerte, su hijo Abu Yusuf transformó los planes de su padre, realizándose sólo el tramo de ellas correspondientes al flanco oriental. Éste vendría desde la inflexión que hacía el muro de la alcazaba interior a terminar en las inmediaciones del palacio arzobispal, en donde, haciendo un quiebro en ángulo recto, enlazaba con el alminar mediante un arco de herradura, denominado posteriormente Puerta de Palos.

El mencionado muro corría paralelo a la Catedral, separándolo de la plazuela del Arzobispo, y contaba con puertas en sus extremos norte y sur, y se unía además por un arquillo al Hospital de Santa Marta (actual convento de la Encarnación).
La puerta sur del Corral, hacia el Alcázar, se llamaba de San Cristóbal o de la Campanilla.

La del norte era conocida como la Puerta de Palos por estar hecha de gruesos maderos y estaba en uno de los arcos que unía la Giralda con el Palacio Arzobispal. Su nombre ha quedado fijado en la memoria de los sevillanos y aún hoy la puerta de la catedral más cercana a ella, la de la Adoración de los Reyes, es de todos conocida como la “Puerta de Palos”.


El espacio en sí, fue transformado su nombre desde aquel primitivo de Corral de los Olmos. Denominándose Plaza del Palacio Arzobispal, de la Giralda, del cardenal Lluch, de Andalucía y, desde 1936, el actual y que todos conocemos: la plaza de la Virgen de los Reyes.
La demolición del citado arco de la Puerta de los Palos fue ejecutado en el año 1791 por orden del Cabildo, como puede leerse en esta descripción histórica (1839) de la Plaza del Arzobispo (actual «Virgen de los Reyes»), «con sólo el objeto de hermosear aquel sitio y darle más amplitud».




La obras de adecuación de la plaza de Virgen de los Reyes en 1994, sacaron a la luz la Sala de las Abluciones (Midda) de la Mezquita Aljama, así como restos de las cimentaciones del Corral de los Olmos. Se documentó muy superficialmente por las prisas en acabar la obra.



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