Muralla exterior: >> Puerta de Triana – Puerta Real <<

El lienzo de la muralla exterior que conectaba la Puerta de Triana y la Puerta Real salió a la luz por la Intervención Arqueológica de urgencia de 1998 (Inmaculada Carrasco Gómez y Elena Vera Cruz), en el inmueble sito calle Julio César número 14, esquina a la calle Canalejas.

Se trata de un lienzo que tiene adosada una torre con el cuerpo macizo y un tramo de barbacana que discurre paralelo a la muralla. Además se pudo constatar el momento de colmatación y ocultamiento de la barbacana, cuando ya ha perdido su carácter defensivo y la cerca es utilizada como muro de contención de las riadas del Guadalquivir.

Anteriormente, dicha parcela urbana, junto a la situada en la esquina opuesta, en calle Canalejas esquina a Marqués de Paradas, formaban parte de un único recinto militar dedicado a naves de diversos usos. En una reforma urbana realizada en los años 40, las naves son derribadas y se construyen los dos edificios para viviendas militares, proyectándose la apertura de la calle Canalejas hasta encontrarse con Julio César y Marqués de Paradas.

Para ello, fue necesario el derribo de parte de la muralla, existente como medianera en dicho solar. (Fig 1).

La historiografía nos habla que el tramo que discurre paralelo al rio fue reconstruido por el emir almohade Abu Yusuf, aportándonos la fecha de mediados del siglo XII para este tramo de muralla, que en la actualidad se localiza en todo su recorrido dentro del caserio de esta zona.

Ya que la zona del inmueble donde se preveía la aparición de restos arqueológicos era en la trasera del solar, en el patio que linda con la cerca islámica, se realizaron dos tipos de actuaciones en este sector:

1- en un primer momento se procedió a la limpieza del lienzo de muralla, retirando del paramento los diferentes enlucidos y enfoscados de época contemporánea, para posteriormente realizar un análisis estratigráfico de la misma apoyándonos en un levantamiento planimétrico y fotográfico (Lám. I).

2 – A partir del estudio de las Unidades de Estratificación identificadas durante el proceso de la Intervención Arqueológica realizada en el inmueble, se observan las distintas fases de estratificación en su orden natural de constitución y formación:

Fase I: Medieval. Islámica. 2ª mitad del siglo XII y principios del siglo XIII. La construcción de la cerca.

Se trata del lienzo de muralla, que, desde la Puerta Real discurría hasta la Puerta de Triana. Ocupa la trasera del inmueble y ha sido documentada y analizada estratigráficamente en un tramo de casi 20 metros. También se localizó una torre trabada con el lienzo de muralla, con unas dimensiones de 3’65 m. de largo por 1’35 de ancho máximo documentado, que continúa bajo la medinera de la casa colindante con Julio César nº 12. La altura máxima documentada ha sido de 6’10 m. habiendo perdido el cuerpo superior. Rodeando el recinto defensivo, también ha sido documentada la barbacana, en muy buen estado de conservación, manteniendo el parapeto y el paseo de ronda, habiendo perdido el cuerpo de almenas, aunque hemos podido documentar un merlón completo descontextualizado, localizado sobre el paseo de ronda. (Lám. II)

Fase II: Moderna. Finales del siglo XV y principios del siglo XVI. La amortización del sistema defensivo.

La antropización del espacio urbano alcanza su punto culminante con la destrucción del cuerpo de almenas de la barbacana y la colmatación de ésta y del espacio entremuros, con potentes vertidos. Este proceso de destrucción/colmatación se fecha, en base al material cerámico recogido en la U.E. 154, en torno a finales del siglo XV e inicios del siglo XVI. Como consecuencia, la muralla pierde su carácter defensivo, convirtiéndose, en este sector de la ciudad, en un muro de contención contra las continuas avenidas del Guadalquivir. Es por ello que, por estas fechas, se lleva a cabo el recrecimiento de la muralla: el remonte sobre la estructura primitiva, hasta alcanzar los 6’32 m. visibles en la actualidad, suponen la anulación del cuerpo de almenas, cuyos merlones quedan embutidos en el nuevo recrecido, y presenta diferencias significativas con la muralla primitiva.

Teniendo en cuenta la topografía histórica a principios de la Edad Moderna y que tenemos constancia que este remonte de la muralla ha perdido parte de su altura en el presente siglo, podemos afirmar que, a partir del siglo XVI, la cerca reconstruida tenía una altura aproximada de 9 metros.

En cambio, este recrecido llevado a cabo en el lienzo de la muralla primitiva, no lleva aparejado un remonte en la torre, que va a conservar su altura original (en torno a los 5 m. desde la cota histórica del siglo XVI), hasta su destrucción en época contemporánea.

Fase III: Moderna. Siglo XVII. Zona de vertidos.

A partir de este momento asistimos a un proceso de degradación del espacio urbano, Por otra parte, este sector de la ciudad sigue sufriendo las periódicas crecidas del río, por lo que se construye un “rompeolas”, para amortiguar la fuerza de las aguas.

Fase IV: Contemporánea. Siglos XIX-XX. Uso militar del inmueble.

En esta fase hemos se auna dos momentos constructivos diferentes, pertenecientes ambos al mismo uso militar del inmueble. Las unidades de estratificación correspondientes a este periodo se asientan directamente sobre vertidos del siglo XVII. La ausencia de estratigrafía del siglo XVIII parece responder a las periódicas limpiezas de vertidos acometidas en la zona. Durante el siglo XIX el solar se encuentra dentro de las grandes transformaciones urbanas llevadas a cabo al hilo de los ensanches decimonónicos. Se acometen obras de gran envergadura tendentes a habilitar el solar para uso militar; es en este momento cuando la muralla pierde completamente su función como muro de contención contra las avenidas del Guadalquivir, convirtiéndose en muro medianero con las casas recayentes a la calle Gravina. La torre, por contra, es arrasada en su parte superior y anulada como tal, sirviendo su parte maciza como plataforma de cimentación sobre la que se asientan los nuevos edificios construidos. El análisis estratigráfico realizado en el lienzo de muralla y su relación con las UU.EE. documentadas en las Cuadrículas 1 y 3, nos han aportado los datos suficientes para la interpretación de dos momentos ocupacionales relacionados con el uso militar que tuvo el solar entre mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX. En un primer momento, se construyen, adosadas a la muralla, una serie de naves militares, de las cuales hemos documentado cimentaciones y pavimentos, así como la apertura de vanos en la cerca y un forjado que dividía las naves en dos plantas, y que estaba situado en la parte más débil del lienzo de muralla, entre la cerca original y el recrecimiento que se hace a principios del siglo XVI, por lo que se destruye el cuerpo de almenas primitivo. En un segundo momento, a principios del siglo XX, estas naves son sustituidas por hangares, que anulan el forjado anteriormente descrito y se cierran algunos vanos, sustituyéndose otros por ventanas de menores dimensiones.

Fase V: Contemporánea. Siglo XX. El inmueble actual.

Pertenecen a esta fase todas aquellas estructuras e infraestructuras posteriores a 1946 y que se corresponden con el inmueble actual, para la construcción del cual se destruyen las naves militares, sustituyéndose por un edificio pseudoregionalista de viviendas para militares. La sustitución de las naves militares por un edificio de viviendas, viene incluída en un proceso más amplio de reforma urbana acometida en este sector de la ciudad: esta parcela urbana, junto con la situada en la esquina opuesta, en calle Canalejas esquina a Marqués de Parada, formaban parte de un mismo recinto militar. En los años 40, las naves son derribadas, proyectándose la apertura de la calle Canalejas hasta encontrarse con Julio César y Marqués de Paradas. Para ello, fue necesario el derribo de una parte de la muralla a todo lo ancho de la calle Canalejas. (Fig. 4).

Conclusiones:

La intervención arqueológica y el posterior seguimiento de las obras de rebaje en el inmueble de la calle Julio César nº 14, estableció que las unidades de estratificación más antiguas se corresponde con el lienzo de muralla que, desde la Puerta Real toma dirección sur-sureste hasta llegar a la Puerta de Triana, y una torre trabada al lienzo localizada en el sector sur del inmueble. De estas estructuras únicamente se documentó su parte aérea, no habiendo sido constatadas sus cimentaciones.

Lienzo de muralla:

El lienzo de muralla se nos muestra con unas dimensiones de 25 metros lineales, y una altura máxima conservada de 6’50 m., desde el parapeto del paseo de ronda hasta la cota mínima documentada, que se corresponde con la parte aérea de la cerca, ya que no se pudo alcanzar las unidades correspondientes a las infraestructuras de cimentación de la misma, presentando una orientación de 155º Este respecto del Norte magnético.

La técnica constructiva es el tapial: hormigón antiguo compuesto por áridos (grava y arena), junto con algunos materiales de machaqueo (fragmentos de ladrillo y cerámicos), unidos con cal. Estratigráficamente, el mortero más antiguo en la construcción de la cerca está constituido por una argamasa muy compacta, con una mayor proporción de gravilla, y en menor medida, arena y cal como aglomerante. Ésta, forma una única unidad constructiva con el cuerpo macizo de la torre, ya que está trabada a ella, interpretándose que lienzo y torre se construyen a un tiempo. A partir de la cota 6’28 y hasta la profundidad máxima documentada, en torno a los 4’10 m.s.n.m., el lienzo se presenta enfoscado con un fino mortero de cal de una coloración blancuzca, que lo recubre de forma no homogénea, como estructura de protección de la fábrica y probablemente contemporánea a ella. La parte superior del lienzo desde la cota 7’20 m. hasta el cuerpo de almenas, está construida con un mortero diferente, compuesto por una matriz arcillosa de color marrón claro, abundante cal y en menor proporción gravilla y material de machaqueo. La técnica constructiva utilizada es, al igual que la anterior, el tapial, compuesto por cajones unidos en seco de dimensiones variables, que pueden oscilar entre los 1’20 a 2 m. de largo por 0’9 m. de altura. El paramento conserva su alzado original, que incluye el paseo de ronda y el parapeto, habiendo sido arrasado el cuerpo de almenas en dos momentos constructivos diferentes: en un primer momento, con el recrecimiento de la cerca a principios del siglo XVI, el cuerpo de almenas queda embuido en la nueva construcción; y en un segundo momento, en el proceso de construcción de las naves militares durante el siglo XIX, éste es destruido para la construcción de un forjado.

La torre:

La torre se nos presenta con unas dimensiones de 3’70 m. de largo y una anchura máxima documentada de 3’10 m. Conserva una altura máxima de 6’10 m., altura documentada bajo la medianera de la casa sita en calle Julio César nº 12. La técnica constructiva sigue siendo el tapial, documentándose estratigráficamente que el mortero más antiguo en la construcción de la torre está constituido por una argamasa muy compacta, con una mayor proporción de gravilla, y en menor medida, arena y cal como aglomerante, ejecutándose a base de cajones irregulares de un largo variable cuyas dimensiones oscilan entre 1´20 y 1’40 m. de largo y una altura entre 0’80 y 0’88 m. Esta unidad de estratificación forma una única unidad constructiva con el cuerpo inferior del lienzo de muralla, ya que está trabada a ella. A partir de la cota 6’28 y hasta la profundidad máxima documentada, en torno a los 4’10 m.s.n.m., la torre se presenta enfoscada.

El lienzo de muralla tras el proceso de restauración mortero de cal de una coloración blancuzca, que lo recubre de forma poco homogénea, como estructura de protección de la fábrica y probablemente contemporánea a ella. (Fig. 5). La parte superior de la torre se adosa al lienzo de la muralla primitiva, y está construida con técnica de tapial, compuesta por cajones de dimensiones variables que pueden oscilar entre los 120 a 2’20 m. de largo por 0’8 a 1 m. de altura. El mortero utilizado en el tapial está compuesto por una matriz arcillosa de color marrón claro, diferenciándose del mortero utilizado en la base del torreón y en el lienzo de la muralla por tener una menor proporción de cal y gravilla. Se trata del cuerpo superior de la torre, también macizada, sobre la que se asienta una azotea situada a nivel del paseo de ronda de la muralla, que no ha sido documentada al ser desmontado este sector de la torre por una interfacies de destrucción, que se corresponde con el momento de construcción de los hangares militares durante el último tercio del siglo XIX. (Lám. IV).

La barbacana:

Paralela al lienzo de muralla y a una distancia que oscila entre 3’35-3’15 m., discurre la barbacana o antemuro, en buen estado de conservación. Esta estructura, que fue localizada en planta durante los trabajos de la I.A.U., pudo ser documentada durante la vigilancia de obras en una longitud de 27’10 m. a todo lo largo del solar, con una anchura de 1’35 m.

Está construida con la técnica de tapial con cajones de madera irregulares, cuya superficie tanto interior como exterior, han sufrido un proceso de deterioro considerable, lo que les ha supuesto una pérdida de masa, quedando escasas huellas de los cajones utilizados en su construcción. La unión de los cajones se realiza en seco y el material constructivo utilizado es un mortero compuesto de arena, cal y gravilla. Mantiene una orientación de 158º Este respecto del Norte magnético, coincidiendo aproximadamente con la orientación de la muralla (155º E). Simultaneamente a la construcción de la barbacana, se realizan una serie de infraestructuras que se corresponden con los desagües de la misma, así como algunos elementos defensivos que forman parte de ella. Los desagües del paseo de ronda, vierten sus aguas diagonalmente desde éste a la cara externa de la barbacana. Los elementos defensivos se corresponden con los vanos de tres saeteras documentadas a lo largo del primer cajón de la barbacana, separadas entre sí por tramos de 4’30 m. Los huecos presentan unas dimensiones en la cara interna de la antemuralla de 50 cm. de ancho por 52 de alto, con una sección abocinada hacia la cara externa donde se constatan unas dimensiones de 10 cm. de ancho por 52 de alto. El parapeto de la barbacana ha sido documentado en una longitud de 21’90 m. a todo lo largo del solar excepto en el tramo correspondiente al quiebro que hace la barbacana en el sector de la torre. Está construido con la técnica de tapial con cajones de madera, realizado con tablas de largo variable y 23 cm. de ancho, contando cada cajón con cuatro tablas. El largo de los cajones oscila entre 2’20 y 2’25 m., y su junta se realiza en seco, siendo los materiales constructivos utilizados el ladrillo macizo de 29 por 14’5 por 5 cm. en la base del parapeto, conformando huecos de aproximadamente 10 cm. de lado, destinados a desagües del paseo de ronda, y mortero compuesto de arena, cal y gravilla. El parapeto tiene una anchura de 45 cm., siendo su orientación de 158º Este respecto del Norte magnético, que coincide en este tramo con la orientación de la muralla. Tanto la parte interna como la externa del parapeto, no presenta un revestimiento de cal, ya que lo que parece ser un revestimiento externo no es más que el fundamento de la fábrica.

(Lám. V). En el sector sur del solar, se constató un cambio de orientación del parapeto, desviándose en ángulo 52º en dirección suroeste con respecto a la orientación anteriormente descrita para la barbacana. En este tramo de la barbacana, hemos documentada la destrucción total del parapeto, al ser inyectado hormigón como refuerzo de la cimentación del edificio que anteriormente ocupaba el solar. El tramo que discurre paralelo a la torre y que se introduce bajo la medianera de la casa situada en calle Julio César 12, conserva aún parte del parapeto aunque ha perdido altura ya que no mantienen las huellas de los merlones y almenas. En un tramo del parapeto de 10’85 m. de largo, se conservan las huellas del remate de la barbacana conformada a base de merlones y almenas, donde se han localizado la base de nueve merlones y ocho almenas. Su posición original sobre el parapeto de la barbacana, fue modificada por la interfacies que arrasa el cuerpo de almenas, y que provoca su caída bien sobre el paseo de ronda del antemuro, bien en los rellenos de la liza. Los merlones de la barbacana, están construidos a base de un mortero compuesto fundamentalmente por grava, cal y tierra, y tiene unas dimensiones de 82 cm. de altura, 82 cm. de largo y 45 cm. de ancho. Exteriormente presenta aún la huella de los cajones utilizados en la técnica constructiva de tapial. En cuanto a las almenas, éstas tienen unas dimensiones de 30 cm. de largo por 45 cm. de ancho. (Lám. VI). La cota de la liza no ha sido documentada ni en la excavación ni en el seguimiento de las obras de rebaje debido a los potentes rellenos que colmatan el foso. Por ello, se procedió a sondear este sector mediante el hincado de dos tochos de hierro, uno en el sector centro de la Cuadrícula 1, con unas dimensiones de 5’10 m. de largo y una sección de 12 mm., y otro en el sector norte, con unas dimensiones de 6 m. de largo y 12 mm. de sección. Por este procedimiento, únicamente se pudo constatar que a -5 m. bajo el nivel del paseo de ronda de la barbacana, el terreno ofrecía una mayor resistencia. El no haber podido alcanzar la cimentación de las estructuras defensivas condiciona la datación por medios arqueológicos de la cerca y el antemuro. Por ello, hemos recurrido a las fuentes bibliográficas para dar una cronología relativa a estas estructuras. Si bien hay muchas discrepancias a la hora de datar la cerca sievillana, para el tramo de muralla comprendido en la orilla del río, parece que todos los investigadores se ponen de acuerdo, basándose en la historiografía árabe, que el momento de construcción de este tramo se inicia en torno a 117113. Con respecto a la barbacana, su construcción parece ser posterior, y se sitúa hacia 1221, lo que nos habla de varias etapas constructivas con la presencia almohade en Sevilla14. Aún cuando las fuentes nos hablan de un periodo de tiempo de prácticamente medio siglo entre la construcción de la cerca y la de la barbacana, los datos aportados en esta excavación nos hablan de una misma técnica constructiva para ambas, el tapial, y la misma proporción de materiales en los morteros, con cajones de dimensiones similares.

RESTAURACIÓN

Como medida de protección de los restos exhumados durante el proceso de excavación y vigilancia de obras, se procedió a la cubrición de las estructuras de la cerca islámica, que quedaban soterradas en las infraestructuras de cimentación del nuevo edificio, con geotextil para evitar el contacto directo del hormigón con las fábricas de los diferentes elementos defensivos, y a la ejecución de parte de las propuestas de intervención redactadas por el equipo de arquitectos María Victoria Palomino, Antonio Bandrés y Juan Pedro Fernández: se ha seccionado la antemuralla en un tramo de 4’50 m. en la parte más cercana a la torre, de forma que permite el giro de los coches para su ingreso al garaje. A su vez se ha perforado la barbacana para ejecutar los conectores de los pilares de cimentación en dos puntos de su tramo, y aprovechando que la barbacana había sido previamente destruida en la parte de quiebro, dicha parte fue utilizada para la conexión de los otros dos; la conexión de los muros pantallas se han realizado seccionando el parapeto y parte del paseo de ronda. Seguidamente se ha procedido a la restauración de la muralla y antemuro, realizada por la empresa de restauración Domenico D’Art, S.L. El proceso de restauración partió con un tratamiento de choque, a modo previo, con la eliminación masiva, no sólo del lienzo y zonas a restaurar sino de todo el espacio de ubicación, de cadenas tróficas (hongos, algas y líquines) a fin de evitar en un futuro reproduciones indeseadas. Para estos efectos y otros relacionados con las diferentes fases restauratorias se intaló en el lugar de la Restauración un laboratorio de campo, que permitió al par que obtener nuevos datos sobre el trabajo, controlar los ya efectuados. Se efectuaron sondeos ultrasónicos y mecánicos: los primeros a fin de verificar coqueros y grandes fisuras en el espesor mural y también de conocer si éste tenía base suficiente a partir de la cota cero de actuación ( suelo del garaje), comprobándose este último que debe sobrepasar los cuatro metros de profundidad, máxima medida, que hemos podido establecer, ya que por razones técnicas no se pudo bajar más. Respecto a los sondeos mecánicos efectuados mediante taladros, se determinó patologia y compacticidad. Igualmente se procedió a la introducción de sondeos eléctricos, al objeto de establecer los parámetros de conductividad que permitieron establecer la presencia y valoración de sales solubles, con objeto de una mejor actuación en la extracción del mayor volumen posible. Se estableció además, un mapeo de humedades y presión de vapor de agua (muy contaminados por nitratos y otros) posible mente por aportaciones de falsos niveles freáticos. Finalmente se estableció las absorciones ostentadas por el muro, a efecto de actuar tanto en su regulación como en la valoración de la praxis a utilizar, especialmente en su consolidación. Una vez establecida la praxis, en base al estudio efectuado, se procedió a una limpieza general restauratoria-preparatoria al mismo tiempo que se procedió a la extracción de elementos ajenos a la muralla, que no eran estrictamente necesarios para su estabilidad mecánica, aprovechando la coyuntura para la extracción de varios tipos de ladrillos (3 seleccionados) para su posterior análisis mineralógico. Seguidamente se procedió al afianzamiento de zonas y piezas en peligro de derrumbe o nuevas alteraciones, actuación que se efectuó con pletinados y grapedo en acero inox con aleaciones varias según los casos y bronce fosforado en zonas de mayor humedad. Una vez establecida la conexión mecánica del muro se pasó a la praxis de consolidaciones químicas, cuyo objeto es dotar de nuevas conexiones, tanto de clastos como de partículas de los diversos materiales que integran el muro (morteros, homigones tradicionales, etc.) con perdidas de cementaciones de diversas etilogias. Estos inyectados puntuales, fueron realizados mediantre resinas poliméricas de última generación, de partículas ultrafinas de gran penetración y adhesión y puttis de base cal vieja grasa y puzzolanas. Las reposiciones de zonas perdidas, zona puntuales de lienzo, almenas y merlones fueron realizadas mediante las mismas técnicas que las utilizadas en zona limítrofes y con idénticos materiales, mortero de cal graso, arena lavada de rio desinfectada, así como cantos y garbancillos de diversa granulometria, utilizándose entibados de maderas diversos al efecto. El proceso consolidante se continuó mediante un silicatado general del conjunto, internos mediante inyectados de grandes aportes y/ó goteos en zonas puntuales ya definidas, así como en el exterior de baja viscosidad, principalmente en zonas de revestimientos de yesos, procediendo a la cromatización de zonas repuestas mediante silicatado cromatizado con silicatos y óxidos naturales afines. La barbacana recibió una intervención mínima dado su buen estado general, procediéndose al relleno de coqueras internas y consolidaciones mediante esteres de sílice, al igual que parte de los ladrillos descoexionados, y pastas inertes de gran adhesión y comportamientos mecánicos, especialmente en la compresión y flexotracción a efecto de hacerla transitable. Todo el conjunto es sometido a tratamiento protector intrinseco y ambiental, de actuación durante diez años.


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