Muralla exterior: >> Puerta del Arenal – Puerta de Triana <<

En la calle Santas Patronas podemos encontrar un fragmento del lienzos de la muralla exterior que conectaba la Puerta del Arenal con la Puerta de Triana.

En el siguiente plano (parcial), publicado en 1991 por Magdalena Valor Piechotta en su libro «La Arquitectura Militar y Palatina en la Sevilla Musulmana», en negrita quedan localizados los restos documentados de la muralla almohade entre las calles Santas Patronas y Castelar–Plaza Molviedro; y entre las calles Valdés Leal y Castelar.

El lienzo en sí, localizado en la calle Santas Patronas 55, se localiza entre otros dos fragmentos de la Muralla ubicados en la calle Castelar-Plaza Molviedro.

Los restos salen a la luz a raiz del informe que se redacta a petición de Inverplan, S.L., que es propietaria de un inmueble sito en la calle Santas Patronas nº 55.

El inmueble se encontraba dentro del ámbito de afección de las murallas de Sevilla, cuya existencia se presumía en la medianería con las casas de la calle Castelar. Por ello promovió el análisis paramental del muro trasero del edificio.
Magdalena Valor (1991), siguiendo a Collantes de Terán (1977), da como existente entre los números 53 y 55 de la calle Santas Patronas una Torre.

La intervención puso al descubierto un lienzo de muralla de 18,3 m lineales, con una altura emergente de 6,8 metros sobre la rasante del solar. Dicho lienzo está delimitado por dos torres. La distancia entre torres es en este caso menor de lo habitual, ya que entre los restos documentados suele oscilar entre los 40 y 50 metros. Según el Catálogo de Patrimonio Histórico de la Gerencia de Urbanismo sigue apareciendo sólo una torre.

Según el Plano de Olavide (Sevilla, 1771), el lienzo de muralla comprendido entre las puertas de Triana y el Arenal está embutido en las medianeras de las casas de la calle de Molviedro (ahora Castelar) con las de la calle de las Vírgenes (actual Santas Patronas) y el Baratillo. El tramo en el que se sitúa el número 55 de Santas Patronas tiene una fisonomía muy similar a la de la actualidad (excepto la manzana que da lugar a la calle Valdés Leal, que en estos momentos aún no existía). Es probable que el inmueble objeto de estudio existiera ya entonces, o bien ocupara la misma parcela un edificio de similar tipología.

No aparecen reflejadas torres en este lienzo de la muralla, circunstancia que en el plano de Olvide suele reflejarse, posiblemente por estar ocultas totalmente por las casas adosadas a la cerca más que por su ausencia.
Sin embargo, tanto por algunos grabados, como por los restos encontrados, torres si existieron en este lienzo de la muralla, siete, según el Catálogo de Patrimonio Histórico de la Gerencia de Urbanismo.

De la torre 1 (embutida parcialmente en la medianera con el número 53 de la calle Santas Patronas) permanecen dos lienzos (TW y TS), con una altura emergente de 6,1 metros sobre la rasante del solar. Esta torre es la que registra Magdalena Valor Piechotta y la Gerencia de Urbanismo.

De la torre 2 (medianera con el número 57 de la calle Santas Patronas), permanece un lienzo (TN), con una altura emergente conservada de 0,8 m (una hilada de tapiales).

La torre 2 ha mostrado signos de haber estado enlucida originalmente. Esta unidad cubre el tapial de la torre (2) y a ella se adosa el lienzo de muralla (unidad 3). La conclusión lógica de esta secuencia es afirmar que en este tramo las torres se construyen primero, adosándose después a ellas el lienzo de muralla (Figura 18).

El material constructivo de torres y lienzo de muralla es el tapial, muy rico en cal y con clastos de tamaño medio, abundando los de 2 a 6 cm de diámetro, aunque aparecen clastos de tamaño considerablemente más grande. Los cajones de tapial tienen una altura de entre 80 y 85 cm y una longitud variable, con máximos de 2,1 m.
El lienzo de muralla conservado sufre un recrecimiento en altura, mediante el que se macizan las almenas de la fase anterior con ladrillo y tapial, se eleva la muralla dos hileras más de tapial y se corona con merlones.
Estos merlones presentan restos de haber estado enlucidos, por lo que el tapial es tan sólo un elemento estructural, resolviéndose el acabado final del paramento mediante un enlucido. Las hiladas de cajones de tapial de este recrecimiento se separan mediante una linea de ladrillos, definiéndose un aparejo distinto del anterior. En ambos aparejos, la hilera de merlones se separa del muro mediante una hilada de ladrillos.


Al lienzo de muralla se adosa un muro de un pie con aparejo a la inglesa (hiladas a sogas e hiladas a tizones) de buena factura, en el que se deja un vano abocinado con rosca de 60 cm, en el que la cara exterior es la que hemos podido observar.

Este tipo de vano es descrito por Tabales (1993, citado en Tabales, 1997) y datado entre los siglos XVI-XVII (Figura 19).

El muro anteriormente descrito y las unidades estratigráficas a las que recrece (3 y 4) son cubiertos por un emparchado general (que sobre dicho muro es más bien un fino enlucido) que ha presentado algunos fragmentos cerámicos. Los fragmentos que han podido ser identificados pertenecen a los tipos Ichtucknee Blue on White y Santa Elena Mottled Blue on White, datados respectivamente en la primera mitad del siglo XVII (Goggin, 1968) y segunda mitad del siglo XVI (Pleguezuelo y Lafuente, 1995). De lo visto anteriormente, se deduce que el lienzo de muralla estudiado sigue siendo en época moderna un muro exterior al que se había adosado con anterioridad una pequeña construcción con tejado a doble vertiente (Figura 20), que a finales del siglo XVI o principios del XVII ya no existe, puesto que sus mechinales se ven también cubiertos por este emparchado general del muro.

A esta interpretación contribuye el hecho de que todos los vanos que han aparecido pertenecen a construcciones intramuros, dato que es por otra parte congruente con el aspecto que muestra este sector de la cerca en los grabados consultados. Respecto al vano con apariencia de saetera (Figura 21), se trataba de un aparejo de ladrillo que no tenía nada que ver con una construcción militar, pero que sí puede corresponder con una tipología constructiva de almacen portuario. Incide en esta interpretación la estructura de la casa, con dos crujías sostenidas por pilares que permiten optimizar el espacio disponible.

Con respecto a la cronología de la muralla existen dos posiciones: los que defienden una cronología almorávide, opinión sostenida por Torres Balbás (1951) y matizada por otros, que consideran almorávide la cerca pero almohade la barbacana (Jiménez, 2003), y los que consideran muralla y barbacana como almohades aunque construidas en diferentes épocas (González, 1951; o Valor y Ramírez, 1999).
Los elementos estudiados no parecieron determinantes para arriesgar una datación. Sin embargo, siguiendo a González (1951) y el texto de Ibn Sahlb al-Sala (Antuña y Melchor, 1930) hace referencia a la construcción de este sector de la muralla: [en referencia a Abu Ya’qub Yusuf] “Él fue quien embelleció a Sevilla y mandó reedificar, a sus expensas, la muralla de esta ciudad por la parte del río, derribada por la gran crecida del año 564 [1168-1169] que le hizo desbordarse por todas partes y direcciones. Construyó esta muralla con cal y canto y la levantó desde flor de tierra hasta la altura que actualmente tiene, bajo la dirección de sus mejores arquitectos.” Creemos que la “cal y canto” de la traducción de Antuña no puede sino referirse a la composición del tapial empleado en la cerca, y no a otra tipología constructiva como parece entender algún autor.
La siguiente cita puede referirse al recrecido que detectado, que intentaría paliar los efectos sobre el sistema defensivo de la inundación de 567 H (1200-1201): sedimentación junto a la muralla y la lógica reducción en altura relativa de la misma: “El año 618 [1221-1222] se reconstruyeron los muros de Sevilla, se construyó el recinto de fortificaciones y se hizo el foso alrededor del recinto” (Huici, s.f.)
Según González (1951), lo que Huici traduce por “fortificaciones” lo interpreta una traducción francesa como “chausees exterieures”, por lo que el texto puede referirse a la construcción de la barbacana. Tendríamos, pues, datada en torno a 564 H (1168-1169) las unidades estratigráficas 1, 2, 3 y en 618 H (1221-1222) la unidad estratigráfica 4, que coincidiría en datación con la barbacana.
BARBACANA:
Una vez habíamos terminado el análisis paramental, la constructora procedió al desmonte de las soleras con el fin de asegurar la fachada del inmueble mediante hormigón inyectado y preparar el terreno para la nueva losa de cimentación. Durante el proceso de rebaje de aproximadamente cincuenta centímetros que se realizó pudieron apreciarse indicios de la presencia de la barbacana de la muralla. Dicho antemuro es sensiblemente paralelo a la línea de muralla, adaptándose a las torres mediante quiebros de un ángulo aproximado de 45º. Está edificado con tapial, compuesto de abundante cal y clastos pequeños a medianos (2 a 6 centímetros de diámetro mayoritariamente). La barbacana ha aparecido conservada a distintas alturas. En la figura 29 se representa su planta con varias cotas referidas a la rasante del edificio (tomando la cota cero a la altura del nivel de acerado de la calle Santas Patronas a la altura del número 55, coincidiendo con la rasante tomada para la obra de rehabilitación del edificio).

En la siguientes imágenes pueden apreciarse los restos de la barbacana. El grosor medio de este antemuro es de 1,40 m, y se separa del lienzo entre 3,28 y 3,30 m, manteniéndose paralelo a la línea de muralla. Los lienzos enfrentados a las torres se separan de las mismas 3,20 m. El tramo de antemuro que une el lienzo frente a la torre 1 al que es paralelo a LW mide 4,15 m, mientras que el que une este mismo lienzo con el que se enfrenta a la torre 2 tan sólo mide 2,60 m. Esta asimetría en la construcción nos habla de una obra más descuidada que la de la muralla y es un argumento a favor de una diferencia en cuanto a cronología entre ambas obras.




Imágenes de la integración de la Muralla, en el inmueble dedicado a Apartamentos Turísticos, tras la restauración del arquitecto Javier Jiménez Sánchez-Dalp:








Bibliografía: Informe de análisis paramental en la muralla de Sevilla. Calle Santas Patronas, 55
Miguel Ángel Rogerio Candelera – Eva Sáiz Payáns Sevilla, abril de 2003





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