Tras la conquista cristiana de Sevilla, fueron cedidos al Temple unos terrenos intramuros que abarcaban desde la actual Plaza Nueva hasta más allá de la Puerta del Arenal.
La Orden del Temple formó Compás propio (espacio con jurisdicción particular) en la ciudad.
Se sitúo en la zona de la Laguna de la Pajería, antiguo meandro del río, Calle de la Laguna y Compás de la Laguna (actualmente Calle Castelar y Plaza de Molviedro), y se extendió desde la Huerta de San Francisco –hoy plaza del mismo nombre y parte de Plaza Nueva, hasta la muralla que existía junto a la Puerta del Arenal.

Se sitúo en la zona de la Laguna de la Pajería, antiguo meandro del río, Calle de la Laguna y Compás de la Laguna (actualmente Calle Castelar y Plaza de Molviedro), y se extendió desde la Huerta de San Francisco –hoy plaza del mismo nombre y parte de Plaza Nueva, hasta la muralla que existía junto a la Puerta del Arenal.
En las Casas de la Pajería se ubicó la plana mayor templaria llegada a la capital andaluza. Se constituyó como Priorato, dependiente de la encomienda de Jerez, y con la función central de alojar las huestes de la frontera, ofrecer residencia a los transeúntes y, muy especialmente, mantener a la Orden en conexión con la Corona, dado que tanto Fernando III como Alfonso X fijaron en Sevilla su residencia.
A partir de la disolución de la Orden del Temple, este mismo lugar fue llamado «de las Mancebías» (También era conocido como Compás de las Boticas), por la concentración de burdeles que empezaron a proliferar cuando comenzaron a asentarse prostitutas y gentes de mal vivir en casuchas de la zona, formándose en el siglo XIV un núcleo marginado en este arrabal de la Tonelería que tenía a sus espaldas la muralla de la ciudad.
Desde comienzos del siglo XVI, el espacio entre la Puerta del Arenal y la Puerta de Triana se encontraba aislado del resto de la población por una tapia con dos entradas, situándose una de ellas en el Compás de la Laguna o de la Mancebía, que corresponde a la vigente plaza de Molviedro y aledaños.
Por el lado del río, el límite oficial lo ponía el trazado de la Muralla que, desde la actual confluencia de las calles Almansa y Santas Patronas, discurría trazando un ángulo por detrás de esta última, llegando hasta la calle de la Mar. En algún punto hacia la mitad del trazado de esta calle se ubicaba una puerta secundaria del recinto, que comunicaba con el Arenal y el río, puerta que fue objeto de continuos cuidados por parte de las autoridades municipales, ya que a través de ella se hacían fáciles el acceso o la huida de los rufianes y prostitutas. Desde aquí, una tapia especialmente construida al efecto cercaba la casa pública. La tapia subía desde la desembocadura de Castelar en García de Vinuesa (calle de la Mar), discurriendo por la calle Harinas. A diferencia de la actualidad, la calle de la Mar no se comunicaba con la calle Castelar. De hecho, hasta las reformas urbanísticas emprendidas en esta parcela urbana en los años cincuenta y sesenta del siglo XVIII por mano del arquitecto Molviedro, no se daría comunicación entre ambas calles.

En 1772 el asistente Pablo de Olavide ordena la demolición de la Mancebía y rehacer el barrio de nueva planta, encargando su ejecución al ingeniero Manuel Prudencio de Molviedro, concluyéndose seis años más tarde, bajo el mandato del marqués de Monterreal, tras el encarcelamiento de Olavide por la Inquisición. En esas fechas sería derribada una ermita situada en el centro del Compás junto a una cruz, y erigida la capilla del Mayor Dolor que hoy acoge a la hermandad de Jesús Despojado, Asimismo, según consta en el Archivo Municipal, se eleva en el nuevo ensanche un palenque «para vender pan, carne, bacalao, pescado, hortalizas y demás comestibles», siendo rotulado hacia 1840 como plaza de Molviedro.



Deja un comentario