El Puerto de Indias, no fue un puerto como tal en sí, sino todo un sistema fluvial y administrativo que convirtió a Sevilla en el centro económico del mundo occidental durante la era de los descubrimientos.

El nexo conector de Sevilla con todos los océanos alcanzó su máximo esplendor a finales del siglo XV y en el siglo XVI, cuando con el Descubrimiento del Nuevo Mundo y la primera Circunnavegación, se ampliaron los horizontes geográficos de la era moderna. En esta época la ciudad se convirtió en corazón del mundo, Puerta a las Indias y centro mercantil de Occidente. El tráfico colonial llegaba a la península por el puerto marítimo de interior de Sevilla y la ciudad prosperó gracias a la actividad económica generada en el Arenal.


La situación geográfica de Sevilla la hizo tener un papel determinante en las relaciones de la península ibérica con América. La elección del enclave portuario sevillano para ser la puerta de las Indias occidentales se debió a sus numerosas ventajas geoestratégicas.

Por una parte, Sevilla está localizada a casi 100 kilómetros del mar, lo que le proporcionaba más seguridad defensiva ante un ataque enemigo, así como un mayor control del contrabando. Por otra, cuenta con una buena conexión con el interior de la península a través, principalmente, de la vía de La Plata, lo que facilitaba el transporte de mercancías. Además, la ciudad sevillana se rodeaba de zonas agrarias que proporcionaba productos para llevar a América y consumir en los barcos transatlánticos, tales como aceite y vino.

Por estas razones se decidió elegir a Sevilla como cabecera de la Carrera de Indias (conjunto de rutas que unieron Castilla con sus virreinatos americanos, haciendo posible la integración de éstos en el vasto conjunto de la Monarquía Hispánica). De manera que todos los viajes a América tuvieron que salir de Sevilla, dando como resultado mucho trabajo con la reparación de los barcos, el transporte de las mercancías, y la preparación de los víveres, así como todo lo que necesitaban los marineros, antes y después de cada expedición. Con todo este desarrollo, la actividad mercantil de Sevilla atrajo a muchos castellanos y extranjeros que buscaban un trabajo o nuevas oportunidades al embarcarse hacia el Nuevo Mundo.

Tras ser elegida Sevilla como único puerto autorizado para la navegación y el comercio con las Indias a comienzos del siglo XVI, se crearon varias instituciones relacionadas con el gobierno, administración y desarrollo de este monopolio.

La estructura del Puerto de Indias de Sevilla 

Durante su periodo de máximo esplendor (siglos XVI y XVII) se basó en un rígido sistema administrativo y comercial que garantizaba el monopolio de Castilla sobre el Nuevo Mundo

El puerto funcionaba bajo un sistema de exclusividad que centralizaba todo el tráfico de mercancías y personas hacia América. 

Desde este momento Sevilla se convierte en puerto y puerta de las Indias por decisión real. Desde esta fecha hasta 1717 Sevilla fue sede de la Carrera de Indias y centro de la economía mundial.

El puerto no era una instalación aislada, sino un complejo integrado en el tejido urbano de Sevilla: 

  • El Arenal: Espacio abierto en la orilla del río Guadalquivir donde se realizaban las labores de carga, descarga y calafateo de buques.
  • Las Atarazanas: Astilleros reales de origen medieval utilizados para la construcción y reparación de navíos.
  • Torre del Oro: Torre defensiva que controlaba el acceso fluvial al puerto y servía de aduana y almacén. 
  • Sistema de Flotas y Galeones: Para proteger los cargamentos de metales preciosos y mercancías de ataques piratas, el puerto organizaba convoyes escoltados que partían y regresaban en fechas específicas, unificando la logística portuaria.
  • En 1532 se mandada construir por Felipe II, la Casa de la Moneda. Era el lugar donde se fundía el oro y la plata procedente de las Indias, que después se convertía en marcos y doblones para el posterior sostenimiento de la economía europea en pleno siglo XVI, época de conquistadores del Nuevo Mundo.
  • En 1543 se creó la Universidad de Cargadores a Indias, que era la unidad de todos los cargadores que luego se empezó a llamar Consulado de Cargadores. Gremio de grandes mercaderes que defendía sus intereses comerciales y colaboraba con la Corona en la financiación de las armadas. En los primeros años se reunían y comerciaban en las gradas de la catedral, e incluso llegaban dentro. El gran alboroto que formaban hizo que el cabildo instalase una cadena para marcar su jurisdicción que aún perdura. Tras ello los mercaderes construyeron la Casa Lonja de Mercaderes como su sede. En la actualidad ese edificio es el Archivo de India
  • En 1556 se creó la Universidad de Mareantes como gente de mar, esto es, dueños de navíos, marineros, etc. Eran los relacionados con la Carrera de Indias, pero sin ser mercaderes. Una institución heredera de las hermandades gremios medievales que asociaba a dueños los de los barcos, a maestres. Su sede estuvo en principio en el barrio de Triana, pero a principios del siglo XVII se traslada al Palacio de San Telmo, sede actual de la Junta de Andalucía. 

El río Guadalquivir era el elemento conector que ofrecía seguridad a la ciudad y a su comercio, lo que le convertía en el gran protagonista de la ciudad sevillana. El sistema defensivo se incrementaba con las murallas y torres albarranas (Torre del Oro, de la Plata y del Bronce) que se conectaban hasta llegar al Alcázar (centro de defensa militar) que, junto a la disposición de la Atarazana en el siglo XIV, permitía a la ciudad gozar de una gran capacidad de reacción ante un ataque exterior.

Entre el río y las murallas y, más concretamente, entre la torre del Oro y el Puente de Barcas se situaba el Arenal donde se situaban las infraestructuras básicas para la navegación tales como almacenes, chiringuitos, venta ambulante, lugar para reparaciones de los barcos, cestería, tonelería, lonja de pescado, etc, posadas, tabernas y burdeles (la mancebía). La intensa vida del Arenal aparece en referencias literarias del Siglo del Oro, como lo describe perfectamente Lope de Vega en su obra de teatro «El Arenal de Sevilla».

En el otro lado del río, Triana, lugar de ocio y refresco, donde se situaban los únicos astilleros en los que solo se realizaban reparaciones. Aquí se producía la mayor parte de productos básicos para la Carrera de Indias (cerámica, almonas-fábricas de jabón, molino de pólvora, pescadores que hacían sus redes, etc. De ahí que fuera considerado un barrio de artesanos.

La elección de Sevilla como puerto y puerta de Indias favoreció su crecimiento demográfico y poblacional debido a su intensa vida comercial y social. De hecho, se convirtió en una de las ciudades más pobladas de Europa.

En el siglo XVII, Sevilla fue perdiendo su importancia debido a las catástrofes naturales y demográficas: las doce riadas sucedidas entre los años 1604 y 1697, la peste del 1649 vino precedido por una riada, que debido al estancamiento del agua provocaron las condiciones insalubres que hicieron brotar de nuevo la enfermedad, el terremoto de 1680, más un largo etc.

Desde mediados del siglo XVII, Sevilla comienza una degradación progresiva que se hará extensiva a todas las actividades ligadas al puerto. Esta decadencia coincide con el traslado de la Casa de Contratación a Cádiz, lo que privó a Sevilla del monopolio del comercio con las Indias.


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