En 1591 las religiosas agustinas fundan el convento de la Encarnación, que ocupaba una parte de lo que ahora es la plaza, y del que con el tiempo tomará su nombre. Pero la historia de este espacio arranca mucho antes…

La Plaza de la Encarnación es uno de los mayores ejemplos de la transformación y evolución urbanística de la ciudad.

El espacio que hoy ocupa la Plaza de la Encarnación, se ubicaba en el extremo norte de la ciudad romana y visigoda. Durante la época musulmana y al establecerse el recinto amurallado, este espacio quedó aproximadamente en el centro geográfico de la ciudad.
Recorrido histórico:
De Hispalis a Ishbiliya: El Antiqvarivm

Ubicado en el subsuelo de Metropol Parasol de la plaza de la Encarnación, el Antiqvarivm (inaugurado el 27 de marzo de 2011) es un espacio arqueológico que se compone del yacimiento arqueológico más importante que se conserva de la etapa romana de Sevilla.
Los restos arqueológicos están ubicados en un espacio diáfano de 4,879 metros cuadrados, con los restos de la ciudad romana a la cota -5,45 metros y una altura libre de 3,95 metros. Independientemente de estas medidas, Antiqvarivm está concebido para ser un contenedor en el cual se pierda la sensación de estar limitado espacialmente por muros de hormigón.
Fue hallado tras una primera excavación en la plaza en los años 1990 con el fin de construir un aparcamiento subterráneo y remodelar la plaza.
Dentro del conjunto se encuentra una primera zona – desde Tiberio (ca. 30 d.C.) hasta el s. VI – que pertenece a la etapa romana, en la que destacan los mosaicos de la Casa Romana, la Casa de la Ninfa y la Casa de Baco, así como un mural de tres metros en el Patio del Océano. Cuenta además con la Casa de la Columna, que contiene el mosaico de la medusa, la Casa de las Basas, la Casa del Sigma y el Hospitium de los Delfines.
Una segunda zona corresponde a la época andalusí de la ciudad (siglos XII-XIII), en la que destaca una casa almohade, la Casa de la Noria.

El periodo almohade marca, según Alvaro Jiménez, el establecimiento de la consolidaciónde este espacio como zona urbana propiamente dicha. Su característica primordial era la concentración abigarrada de diferentes casas adosadas en la zona nororiental del solar. La mitad oeste presentaba una menor densidad constructiva y quizás diferente funcionalidad.
Las evidencias constructivas islámicas más antiguas aparecidas en este lugar se datan en el siglo XI y representan el inicio de la urbanización efectiva de la zona en un entorno hasta entonces baldío. Se trata de indicios de una ocupación dispersa con un marcado carácter agrícola.
Los edificios domésticos fueron identificados a partir de la detección de los patios centrales. Se trataba de casas de diferente modulación y superficie, constituidas por plantas sensiblemente rectangulares con orientación generalizada Norte-Sur. Se organizaban en torno a un patio con andenes en los cuatro lados, y un área central deprimida y ajardinada, con una alberca adelantada en uno de sus frentes cortos. En torno al mismo, se distribuían las diferentes estancias. La planta de las casas permite deducir que carecían de espacios abiertos para funciones de corral o establos.
La distribución de las casas y los espacios libres permiten interpretar la existencia de un acceso a un grupo de casas por un espacio abierto de sur a norte. Las casas del sector oriental debían estar relacionadas con otro espacio abierto similar que quedaría fuera del área excavada. De las viviendas investigadas, destaca por su buen estado de conservación, la denominada Casa de la Noria, caracterizada por un pequeño pozo con brocal para una noria de mano. En este edificio se pueden analizar las reformas llevadas a cabo en el propio patio ajardinado, según unas pautas documentadas en diferentes puntos de la ciudad. Básicamente, se trata de la construcción de parterres a ambos lados de la alberca y un andén central que dividía el jardín en dos mitades.
El extenso contexto ocupacional almohade en este solar ha permitido abordar el primer estudio específico de los jardines deprimidos que abarca los casos conocidos en la ciudad, y establece una tipología cuya validez va siendo confirmada con las nuevas evidencias descubiertas por toda la ciudad y su periferia.


La mayor parte de estos restos han desaparecido al continuarse la excavación del solar hasta los niveles de ocupación romanos. Sólo se ha conservado la llamada Casa de la Noria que puede visitarse junto con otros restos arqueológicos en el subsuelo de la plaza.
La conquista castellana:
y la consiguiente ocupación tuvo su plasmación en dos fenómenos contrarios. Por un lado, se constata como algunas casas fueron ocupadas y adaptadas paulatinamente. Esto se materializa en los patios deprimidos ajardinados, en los que se producen cambios en las albercas y el espacio cultivable se va reduciendo hasta ser finalmente pavimentado. De otro, se ha comprobado igualmente un abandono de la mayor parte de las casas almohades.
Además, el Antiqvarivm conserva información de la Edad Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea.
Época Moderna:
Ya desde 1580 se habla de la Plaza de Regina, situada en la parte norte de la actual. Tomaba el nombre del Colegio de Regina Angelorum fundado en 1521 por monjas dominicas y que sería más tarde ocupado por la rama masculina de la orden. En la zona sur existía la llamada Plaza de Don Pedro Ponce, que tenía allí su residencia.
En 1565 se ubicaría en las proximidades la Casa Profesa de la Compañía de Jesús, cuya iglesia, hoy de La Anunciación, permanece en uno de los laterales, habiendo sido hasta 1956 capilla de la Universidad Hispalense, que se encontraba situada en el contiguo edificio. Su cripta acoge el Panteón de Sevillanos Ilustres.
En 1591 las religiosas agustinas fundan el Convento de la Encarnación, que ocupaba una parte de lo que ahora es plaza, y del que con el tiempo tomará su nombre. Parte del espacio que ésta ocupa en la actualidad, fue un pequeño recinto abierto que antecedía al convento conocido como plaza o plazuela de la Encarnación y en el que se sabe se colocó tras una reforma (1720) una fuente.

Con la ocupación francesa se decide hacer un mercado de abastos, con lo que se derriba en 1811 todo el convento aunque el mercado no se construirá hasta 1820, ocupando el solar de aquél y gran parte de las antiguas plazas de Regina y Encarnación.

Plano (planta) de la Plaza de Abastos de la Encarnación, obra del arquitecto Melchor Cano (1794-1842).
Durante el todo el siglo XIX el espacio que queda libre sufrirá diversos procesos de alineación y definición de sus bordes así como diversas obras de reforma en pavimentación y acerados.

Vista parcial del centro histórico de la ciudad. Plaza de la Encarnación y mercado central. 1926 © ICAS-SAHP, Fototeca Municipal de Sevilla.
En 1948, con motivo del ensanche que pretendía crear un gran eje de penetración en el casco antiguo que facilitara la comunicación entre la Puerta Osario y La Campana, se derriba una parte del mercado comunicando las actuales calles Laraña e Imagen, siendo en aquel momento cuando se acomete la organización del área que la plaza tal y como quedó hasta la hace pocos años.

Fuente central y puestos para la venta. La fuente, la más antigua de la ciudad, fue inaugurada en 1720 con motivo de las mejores de la entonces Plazuela de la Encarnación.

Con la puesta en marcha del proyecto de ensanche del eje Campana-Osario en 1948, se procedió al derribo el tercio meridional del mercado para abrir un espacio público alrededor de la primitiva fuente.

El proyecto de ensanche del eje Campana-Osario en 1948, trajo consigo el derribo de parte del mercado para abrir una plaza pública, lo que provocó el retranqueo y construcción de la nueva fachada de estilo neoclásico y la reestructuración de los puestos del interior.
En 1950, la fuente que se había situado en el interior del mercado cuando éste se construyó, se traslada al centro de la nueva plaza.

1950. En la nueva plaza pública tenía su última parada el tranvía número 25 Nervión-Cruz del Campo-Plaza de la Encarnación. La embocadura de las calles Imagen y Bolsa serían derribadas más adelante.

Calle Imagen tras el derribo de la manzana entre calles Imagen y Bolsa para el ensanche del eje este-oeste. Al fondo, la torre de San Pedro. 1956.

Vista cenital de la plaza de la Encarnación y el nuevo trazado de la calle Imagen tras el ensanche.1959.

Vista cenital del Mercado de la Encarnación. 1967 ©ICAS-SAHP, Fototeca Municipal de Sevilla.
El mercado sería derribado en 1973 con la intención de modernizarlo.

Demolición del mercado de abastos. Estado que presentaba el espacio de la plaza de abastos tras el derribo que se había iniciado en 1973.
En el solar resultante, que sirvió durante años como aparcamiento.

Una vez trasladado el mercado a un solar próximo y ante la tardanza para acometer un proyecto definitivo, la parcela de la plaza de abastos se convirtió en un aparcamiento público.

En el año 2004 se llevó a cabo un concurso internacional de ideas para la rehabilitación de la plaza, que fue ganado por el arquitecto alemán Jürgen Mayer. Su proyecto, llamado Metropol Parasol consistía en una estructura de madera con forma de grandes setas apoyada sobre pilares de hormigón. Su construcción, iniciada en junio de 2005 y terminada en Marzo de 2011, ha permitido albergar en un solo recinto el nuevo Mercado de la Encarnación y diversos locales comerciales y de restauración, así como un mirador y el ya mencionado museo arqueológico llamado «Antiqvarium».
La ejecución del proyecto Metrosol Parasol supuso la peatonalización casi completa de la antigua Plaza de la Encarnación, que era un importante nudo de comunicaciones y cabecera de numerosas líneas de la red municipal de autobuses cuyas paradas se trasladaron a la vecina Plaza Ponce de León.




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