Unida a la importancia en todos los ámbitos que había ido atesorando e incrementando a lo largo de toda la Edad Media, a mediados del siglo XVI, Sevilla se había convertido en una de las ciudades más importantes de Occidente.

Tras ser elegida Sevilla como único puerto autorizado para la navegación y el comercio con las Indias a comienzos del siglo XVI, se crearon varias instituciones relacionadas con el gobierno, administración y desarrollo de este monopolio.

El descubrimiento de América y el establecimiento a partir de 1503 de la Real Casa de Contratación de Indias la convertiría, en palabras de Domínguez Ortiz en “puerto y puerta” de Europa hacia el Nuevo Mundo.

Este organismo creado por los Reyes Católicos suponía la instauración del monopolio en el puerto sevillano, de todo el tráfico legal de personas y mercancías hacia las tierras descubiertas en ultramar.

Dos grandes organismos dependían del entramado comercial de la Casa de Indias: La Universidad de Mareantes y la Universidad de Cargadores a Indias.

La Universidad de Mareantes era una institución heredera de las hermandades gremios medievales que asociaba a dueños los de los barcos, a maestres. Su sede estuvo en principio en el barrio de Triana, pero a principios del siglo XVII se traslada al Palacio de San Telmo, sede actual de la Junta de Andalucía.

En 1543 se creó la Universidad de Cargadores a Indias, que era la unidad de todos los cargadores que luego se empezó a llamar Consulado de Cargadores. Gremio de grandes mercaderes que defendía sus intereses comerciales y colaboraba con la Corona en la financiación de las armadas. 

El Consulado asumió una parte considerable de la jurisdicción civil sobre sus miembros, que antes ejercía la Casa de la Contratación. Hasta esta fecha, los juicios y pleitos entre mercaderes se celebran en la Casa, pero los mercaderes, deseosos que se les reconociera su jurisdicción, solicitaron permiso para constituir una asociación similar a la de Burgos o Valencia. Sus principales ordenanzas son de 1556.

El Consulado carecía inicialmente de un local propio. En los primeros años se reunían y comerciaban en las gradas de la catedral, e incluso llegaban dentro. El gran alboroto que formaban hizo que el Cabildo eclesiástico acordara el 19 de enero de 1565 poner cadenas alrededor de la Catedral para marcar su jurisdicción , algo que aún perdura.

Entre 1585 y 1598 se construyó un edificio, junto a la fachada sur de la Catedral para alojar al Consulado de Cargadores (la Casa Lonja de Mercaderes). En la actualidad ese edificio es el Archivo de Indias.

La Casa Lonja de Mercaderes

Dos proyectos frente a frente: Asensio de Maeda, maestro mayor del Concejo sevillano, propuesto por el Consulado, y Juan de Herrera, al que Felipe II le encarga finalmente el proyecto (1572-1583), arquitecto que había dirigido pocos años antes la construcción del Monasterio de El Escorial.

La ejecución del proyecto de Juan de Herrera se demora unos años más y, finalmente, en 1584, con el nombramiento de Juan de Minjares como director de obras, se comienza la cimentación del edificio.

Mientras, los comerciantes seguían ocupando las gradas de la catedral, por lo que, como solución provisional hasta la finalización de la obra, se van a tomar medidas encaminadas a adecuar el edificio o su entorno para que los mercaderes puedan trabajar en él y no sigan en las gradas de la Catedral realizando sus transacciones.

En 1607 se da orden para poner una “vela” en el patio a fin de paliar el excesivo calor del verano y, posteriormente, se decide acotar con cadenas el espacio existente entre el nuevo edificio y el Templo.

A la muerte de Minjares, asume la obra el jiennense Alonso de Vandelvira, encargado de terminar toda la planta baja y la fachada frente al Alcázar.

Vandelvira renuncia a la obra tras la interrupción de 1604 por falta de liquidez en un periodo en el que había adquirido otros compromisos.

Le sustituye Miguel de Zumárraga, maestro mayor interino de la Catedral de Sevilla, en 1609 hasta su muerte, en 1630. Durante estos años, el edificio queda prácticamente terminado.

Zumárraga introduce una serie de elementos que no estaban en el proyecto original, como la sustitución del sistema de cubiertas de madera por otras de piedra.

A partir de 1634 será Pedro Sánchez Falconete el que finalice las obras de la Casa Lonja, al que se atribuye el consolidado del sistema de bóvedas, el diseño de las portadas o los remates piramidales del edificio.

A mitad del s. XVII, y dada la amplitud del edificio, el Consulado de Cargadores va a compartir el espacio con otras instituciones.

En 1660 se establece en la planta alta del edificio la Academia de pintura creada por Bartolomé Murillo, donde los aprendices se reunían “todas las noches a el exerçiçio del dibujo en las casas de la Lonja desta çiudad”, donde permanecerá por más de diez años.

A partir del traslado de la Casa de la Contratación a Cádiz en 1717 y, como consecuencia, del Consulado, el edificio comienza a estar en estado de semiabandono.

En la Casa Lonja tan solo va a quedar la Diputación de comercio, en representación del Consulado.

En 1722 el cabildo eclesiástico va ocupando ciertos espacios para depositar los materiales de la fábrica del órgano de la Catedral, y el Ayuntamiento, poco después, solicita al Consulado estancias para almacenar el trigo que abastecía a la ciudad.

En estos momentos, además, se empieza a ceder parte del piso superior para el establecimiento de las viviendas de los trabajadores y, posteriormente, de sus huérfanos, viudas o parientes.

El Archivo General de Indias y el consulado marítimo terrestre en la Casa Lonja

Por Real Orden de 21 de septiembre de 1784 la parte alta del edificio se desaloja para comenzar su remodelación como Archivo General de Indias y se informa a la Diputación de que la planta baja va a ser ocupada por el Consulado Marítimo Terrestre, que se acaba de fundar en la ciudad de Sevilla.

A partir de 1785, dos instituciones van a convivir en la Casa Lonja, con muchas desavenencias a propósito de la distribución del espacio.

El edificio se prepara para albergar a ambas instituciones: el Consulado Nuevo de Sevilla, de reciente creación, en la planta baja y el Archivo de Indias, como institución receptora de toda la documentación relativa a las posesiones españolas en Ultramar, en la planta alta.

Las obras de adaptación para el Archivo, se encargaron al arquitecto Lucas Cintora, que planificó de forma minuciosa esta rehabilitación en dos fases.

La primera se dedicó a eliminar todos aquellos elementos que, con el paso del tiempo y las necesidades de sus inquilinos, habían deformado la obra original.

La segunda fase buscaba adecuar los espacios de la planta superior a las necesidades del Archivo.

Para ello, contó con otros profesionales, como Blas Molner, encargado de las estanterías de caoba y cedro de La Habana, donde se instalarían los documentos, y Francisco Roales, para el resto del mobiliario.

Plano de la sección de la escalera del Archivo de Indias
Lucas Cintora1787-10-18

La rehabilitación del edificio

Pequeños proyectos de reformas se realizan en los siglos XIX y XX; la instalación de una fuente, el cerramiento de los arcos, la colocación de baldosas o la introducción de las canalizaciones de agua, alguno de los cuales se llevan a cabo y otros, se quedan en el plano.

El comienzo del siglo XXI trajo consigo una profunda rehabilitación del edificio que buscaba su recuperación, eliminando los elementos añadidos y proporcionando diafanidad a través de la apertura de los huecos cegados, y la eliminación de la humedad por capilaridad que estaba desintegrando los sillares.

La obra pretendía que el edificio recuperase su estructura original basada en el patio central y las galerías interiores, sin excesivos elementos de corte en ellas.

Para ello se llevó a cabo una excavación perimetral, con especial atención a los restos arqueológicos encontrados en ella, como restos de edificaciones de época islámica con lacerías pintadas en color ocre.

La rehabilitación supuso la instalación de la documentación en tres grandes depósitos en la planta baja del edificio, a doble altura y la apertura de las tres galerías exteriores de la planta alta, con la restauración de las estanterías de caoba diseñadas por Blas Molner.

Depósitos del Archivo General de Indias Depósitos del Archivo General de Indias


Casa Lonja de Sevilla: anhelo de mercaderes, símbolo de la Sevilla atlántica, sueño de la recuperación del imperio ultramarino de Carlos III y baluarte de investigación. Pasado, presente y futuro de un edificio atemporal.


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Una respuesta a “DE LONJA DE MERCADERES A ARCHIVO DE INDIAS”

  1. Avatar de LA CASA DE LA CONTRATACION – Erase una vez Sevilla

    […] una cadena para marcar su jurisdicción que aún perdura. Tras ello los mercaderes construyeron la Casa Lonja de Mercaderes como su sede. En la actualidad ese edificio es el Archivo de […]

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