El Puente de Alfonso XIII, conocido popularmente como el «Puente de Hierro«, fue un hito de la ingeniería sevillana en su momento. Construido para la Exposición Iberoamericana de 1929, fue diseñado como un puente levadizo que permitía el paso del tráfico urbano y el ferrocarril del puerto. Fue desmantelado en 1998 y actualmente espera restauración en los terrenos portuarios para convertirse en un espacio cultural. 

Fue el primer puente articulado (basculante) de España, vital para la modernización del Puerto de Sevilla, conectando la Avenida de la Raza con Tablada.

Obra del ingeniero José Delgado Brackenbury, con un tablero de doble brazo y sistema Scherzer para su apertura, se inaguró el 6 de abril de 1926 por el rey Alfonso XIII, junto a la Corta de Tablada y el nuevo Puerto, dentro del proyecto de mejoras de Luis Moliní. Supuso un símbolo de modernidad, jugando un papel crucial para la Exposición Iberoamericana de 1929 y la expansión portuaria. 

Cinco vanos, tres sobre el río, con estructura de acero sobre pilares de ladrillo. La plataforma central de 56m, era abatible en dos partes por dos motores independientes eléctricos y manuales, accionados desde una caseta central de control. Tenía 196,4m de largo y 11m de ancho, dos carriles para tráfico rodado y ferrocarril, y pasillos laterales peatonales de 1,5m de ancho.

Fue el cuarto puente metálico de Sevilla – tras Puente de Isabel II o de Triana  (1852) / Puente de Alfonso XII (1880-1958) / Pasarela del Agua 1898-1958) – y primero elevable, que permitía el paso de los barcos a los muelles de las Delicias y de Nueva York, y gracias al entonces también elevable puente de San Telmo terminado en la misma época (1931), podían llegar a los antiguos muelles del centro de la ciudad y de Triana.

Construido en seco en la nueva Corta de Tablada, antes de comunicarla con el cauce vivo del río, con un ángulo de 56° respecto al cauce para permitir el giro del ferrocarril. El puente se tenía que cerrar al tráfico urbano para permitir el paso de los barcos y el tránsito del tren del puerto.

Fue sustituido en 1991 por el Puente de las Delicias pero no se llegó a retirar hasta 1998 por la presión popular. Desmantelado en 1998, su estructura metálica, se colocó primero en el muelle próximo de Las Delicias, con idea de que fuera trasladada después a otro punto del río como puente peatonal, pero desde el 2003 está abandonada cerca del muelle del Batán, quedando a la espera de un destino.

La Autoridad Portuaria ha licitado un proyecto para restaurarlo e integrarlo en el nuevo Distrito Urbano Portuario como un anfiteatro al aire libre, celebrando su centenario en 2026. 


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