La Sevilla de 1991 era un hervidero de obras. En menos de un año habría de inaugurarse el evento que cambió la ciudad para siempre, la Exposición Universal de 1992 . Mucho se construyó para esa cita (la Cartuja, Santa Justa, San Pablo…) y mucho quedó por el camino.


Los tres puentes, que se situaban en línea entre la estación de Santa Justa y la avenida de la Borbolla, servían para salvar las vías del tren que, de cara a la Expo, se soterraron. Sin tendido ferroviario que sortear, estos pasos elevados perdieron su sentido. Sevilla perdió entonces los puentes que menor interés artístico tenían –Enramadilla y La Calzada -, pero conservó el de San Bernardo.



Calle Oriente o Luis Montoto, antes de la construcción del puente.
El puente de La Calzada o Luis Montoto -que conectaba la ronda con la vía del mismo nombre-, se demolió en agosto de 1991, dejando más visible los Caños de Carmona , hasta ese momento parcialmente ocultos por el puente.

Al igual que el de la Enramadilla, el puente de Luis Montoto se construyó a principios de la década de los cuarenta para salvar las vías de ferrocarril. y durante años el paso por él de los titulares de la cofradía de San Benito se convirtió en una imagen buscada de la Semana Santa sevillana.

Máquinas excavadoras y martillos rompedores rompieron la parte central de la estructura para proceder al posterior desmontaje de sus vigas metálicas.


Tras su demolición, que implicó catas arqueológicas en el entorno de los Caños de Carmona y la posterior rehabilitación y puesta en valor del monumento, se ejecutó una nueva vía que daba continuidad a Luis Montoto.




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