
La llamada Torre de la Plata fue construida en el siglo XIII durante el periodo almohade. Está situada en la calle Santander y formaba parte del conjunto defensivo del sur de la ciudad, del puerto y del entorno del Alcázar.
Junto con otras torres como la de Abdelaziz, que aún se conserva en la Avenida de la Constitución. Estaba unida originalmente a la Torre del Oro por un lienzo de muralla hoy desaparecido.


La Torre de la Plata, de 36 aproximados de altura, es de planta octogonal, con alguna irregularidad que se acentúa con la altura.

Antiguamente tenía dos accesos por los adarves que concurren en ella; el que viene por el sur procede del inicio de la coracha de la torre del Oro, mientras el del este, paralelo a la calle Santander, viene del último tramo de la muralla general de la medina, que se inicia en el Postigo del Aceite, y continúa hacia los Reales Alcázares.


Cuando Fernando III conquistó la ciudad fue rebautizada como Torre de la Victoria*, aunque popularmente conservó siempre el nombre de Torre de la Plata.
*La Torre y el postigo fueron testigos de un hecho de gran relevancia en el devenir de la ciudad ya que bajo el arco de medio punto del postigo, el rey árabe Axafat sale de la ciudad a su encuentro con Fernando III de Castilla con el fin de entregar las llaves de la ciudad a este último.

Lo que sí parece probable es que se viera recrecida ya en época cristiana, en época de Alfonso X, durante la segunda mitad del siglo XIII. Sabemos que en época cristiana se la llamó también Torre de los Azacanes. Azacán es una palabra de origen árabe que designaba a aquellos que se dedicaban a portar agua usando animales y es probable que de forma habitual accedieran a la ciudad por el Postigo del Carbón que estaba junto a esta torre y que de ahí le venga el nombre.
En el siglo XVIII, fue parcialmente ocultada por la construcción de una serie de viviendas según el proyecto del arquitecto italiano Vermondo Resta.
En 1868 quedó totalmente aislada de la Torre del Oro y, a partir de ahí, su declive y abandono fue progresivo. Rodeada de edificaciones que no permitían su visión desde la calle, creció a su alrededor el Corral de las Herrerías, concebido como espacio ideal para construir una serie de viviendas que alojara a una población de bajo poder adquisitivo y cuya actividad laboral estaba vinculada a las industrias próximas, principalmente las del carbón y el hierro.
Del 21 de Septiembre al 6 de Noviembre de 1989 se realiza una excavación arqueológica de urgencia en la cámara inferior, financiado por la Gerencia Municipal de Urbanismo, a cargo de Magdalena Valor Piechotta, tras la adquisición de la Torre de la Plata y casa aneja por el Ayuntamiento de Sevilla.

En el estudio revelan que la existencia de esta cámara era desconocida y su memoria sólo se conserva en los habitantes de la propia torre y casa aneja de Vermondo Resta que recordaban el hundimiento de la cámara superior y que las aguas eran absorvidas con gran facilidad.

El trabajo también refleja que la cámara estaba totalmente colmatada en el momento de iniciar la excavación arqueológica y desvela que existe un tosco pilar central, de ocho caras, en el que apoyan otros tantos arcos que van a las paredes de tapia, desconociendo por otro lado cuál era el acceso original a esta cámara, el conocido es de época moderna labrado inmediatamente debajo del adarve. Y concluye que se trataba de un aljibe por su propia estructura, la ausencia de vanos, enlucido de color rojo y uso moderno como pozo negro.
En ese septiembre de 1989 los técnicos municipales José María Morales, José María Cabeza y el arquitecto José García-Tapial y León accedieron a la Torre de la Plata. Describen que se encontraba irreconocible interiormente. Las dos airosas cámaras góticas se habían subdividido, vertical y horizontalmente, en cuatro infraviviendas antihigiénicas. La hilera de esbeltas ventanas pareadas que iluminaba la cámara superior, se encontraba cegada y resultaba difícil su identificación. Buhardillas y lavaderos añadidos ocultaban su dimensión real, dificultando su contemplación. El edificio que lo envuelve por la calle Santander, y que igualmente se encontraba en estado ruinoso, es de gran interés. Fue proyectado, en 1609, por el arquitecto milanés Vermondo Resta, Maestro Mayor del Real Alcázar.

Todo ello fue debidamente restaurado y rehabilitado, con motivo de la Exposición Universal de 1992, eliminando añadidos inadecuados, recuperando las proporciones y texturas originales, abriendo los huecos cegados, dejando interiormente la torre exenta para su contemplación integral, con unos trabajos que se prolongaron a lo largo de dos años. Derribando el Garaje Torre del Oro, fue sustituido por un aparcamiento al aire libre y que, al menos, permite ver de cerca la histórica torre.
Tras la restauración parcial se habilita como dependencias de oficinas municipales de Economía y Empleo.
Imágenes del interior:


En el interior existen tres espacios superpuestos: (Alfonso Jiménez)
El inferior, carente de huecos al exterior y cuyo acceso es una incógnita, pues no tiene puertas y queda muy por debajo de los adarves de los muros concurrentes, fue excavado en 1989, determinándose que existe un tosco pilar central, de ocho caras, en el que apoyan otros tantos arcos que van a las paredes de tapia, de 2,20 metros de espesor, las arqueólogas publicaron que esta cámara es de origen almohade.
Sobre este espacio, existe otro con la misma planta y acceso por los adarves, con muros de 1,80 metros de espesor, cubierto por una cúpula ojival nervada, y cuyo suelo está a mas de un metro bajo la cota de uso de los adarves exteriores. La escalera primitiva se halla derruida y se accede a la planta alta a través de la vivienda adosada a la torre por una escalera perteneciente a esta construcción posterior.
La torre tiene una tercera cámara con planta similar, aunque de mayor amplitud que la precedente, a la que corresponden las parejas de ventanas. Aquí el muro queda con solo 90 cm de espesor. La existencia de la merlatura y gárgolas permiten suponer que la torre inicialmente construida en época almohade fue reformada y sobre elevada tras la conquista castellana de la ciudad. En este caso se conserva la escalera original, estructurada en dos tramos apoyados sobre los muros interiores, con unos curiosos arquillos de descarga de ladrillo, algo peraltados. Por esta escalera se accede a la azotea superior.
Hay que suponer que esa torre inicial tendría un núcleo de comunicaciones verticales semejante al de otros ejemplos como el de la Torre del Oro o la Torre Blanca. La existencia de varios niveles de saeteras conduce a pensar que hubo varios niveles de corredores en torno al núcleo de la escalera para poder hacer uso de esos dispositivos defensivos, lo que suponía espacios relativamente angostos y de poca altura. Todo ello quedaría desmantelado para dejar espacio a las dos grandes salas góticas que sin duda debieron destinarse a funciones protocolarias o de residencia de algunos de los oficiales reales de la ciudad o del Alcázar.

Imágenes Sala Nivel 1 (por encima de la inferior-aljibe) y entradas por los adarves:





Imágenes Sala Nivel 2 (por encima del Nivel 1) y acceso a través de la vivienda adosada a la torre por una escalera perteneciente a esta construcción posterior:



Imágenes desde el exterior:







Declarada Bien de Interés Cultural (BIC RI-51-0008182 ) desde el 4 de junio de 1931 , La Torre de la Plata está pendiente el proyecto definitivo que permitirá recuperar la zona.



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