El Arenal era una gran extensión de arena a modo de costa del Guadalquivir, y en esa extensión de arena era poco viable edificar debido a las posibles crecidas del río.
En la zona existían unas barracas similares a pequeñas tiendas de campaña cónicas con soldados con alabardas custodiaban materiales recién desembarcados o que estaban a punto de embarcar. También se encontraban almacenes, galpones, casetillas y palenques para llevar a cabo la actividad portuaria.

Entre los siglos XIII y XV el uso portuario de la zona del Arenal queda determinado por el empleado en tiempos almohades, destacando la inexistencia de cualquier tipo de infraestructura nueva en la que se llevara a cabo el atraque o desatraque de naves.
No sería hasta principios del siglo XV cuando una zona se defina como “muelle”. Algo que vino dado por la necesidad por parte del Cabildo Eclesiástico de disponer de una instalación en el Arenal para recibir las piedras que iban destinadas a la construcción de la Catedral.
Un primer muelle sería construido a los pies de la Torre del Oro,
pero dado su gran interés, pronto pasaría a ser de uso general denominándose “Muelle de la Aduana”. La Iglesia entonces pasaría a cobrar un canon por el uso del mismo, pero tal impuesto acabaría en manos de los oficiales de las Atarazanas por considerar que el malecón estaba en zona de su jurisdicción.

Allí era donde la mayoría de los barcos que venían de Ultramar descargaban sus productos en la época del Imperio Español. Estos productos luego eran almacenados en las Reales Atarazanas. El nombre le viene por su proximidad a la Aduana de Sevilla, que se encontraba en el extremo sur de las propias Atarazanas, donde actualmente está la Delegación del Ministerio de Hacienda y de la AEAT.


En la actualidad forma parte de un extenso paseo junto al río en el barrio del Arenal, llamado Marqués del Contadero, en el que atracan los cruceros turísticos que recorren el Guadalquivir.
Tal es la relación de esta zona con la actividad portuaria que en un grabado de Hoegnafel se denomina a la Torre del Oro «Torre de los Muelles».

Ya en el siglo XVI, entre la Torre del Oro y el Puente de Barcas, se habla de tres muelles. El primero, próximo a la torre del Oro y a la Aduana, es el Muelle de la Aduana, más adelante el Muelle del Arenal, y el tercero, más próximo al Puente de Barcas, el Muelle del Barranco.

La mayor parte de la actividad portuaria se desarrollaba entre la Torre del Oro y el Puente de Barcas. Los barcos no podían navegar más allá del puente, y entre la Torre y el puente debían darse la vuelta, por lo que se conoce a esta zona como el Compás de las Naos.




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