Muralla exterior: >> Puerta de la Carne– Puerta de Carmona <<
Del lienzo de muralla exterior que unía la Puerta de la Carne y la Puerta de Carmona sobreviven algunos restos y ninguno está a simple vista.

Este lienzo de la muralla comprendido entre las dos puertas, estaba flaqueado por diez Torres.
Restos:
1 – En la calle Puerta de Carmona número 4 se encuentra un fragmento del lienzo de la muralla que enlazaba con la Puerta. Aún quedan estos importantes restos no fácilmente visibles y en muy mal estado de conservación.




Desde aquí y en dirección hacia la Puerta de la Carne, todas las traseras de las casas de la calle Tintes, acera de los impares, se apoyan sobre la muralla medieval, haciendo de medianera con las edificaciones a su espalda de la avenida de Menéndez Pelayo.

2 – calle Tintes nº 5-7-9
El 22 de Diciembre de 1986, se presentó en la Delegación Provincial de Cultura el proyecto de la actuación arqueológica de urgencia para la calle Tintes nº 5-7-9 de Sevilla que fue determinada por la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico Artístico, con motivo del proyecto presentado para la construcción de un nuevo edificio en el solar existente, por José Escudero Cuesta, Mª Teresa Moreno Menayo y José Lorenzo Morilla. Los trabajos de campo se desarrollaron durante el mes de Enero de 1.987.
El solar se sitúa junto al frente interno de la muralla, muy próximo a una de las puertas de la cerca, la de Carmona, por la cual penetraban los caños del mismo nombre.
En los siglos bajo medievales, tras la conquista cristiana de la ciudad, se data la construcción del muro de la judería, que partiendo del Alcázar terminaba su recorrido enlazando con la muralla en la calle Tintes, llamada desde la Reconquista del Postigo del Jabón hasta la expulsión de los judios, fecha en la que instalaron allí los del gremio de Tintores por las ventajas que ofrecía el arroyo Tagarete para los lavados y vertidos.
A finales del s. XVIII, tenemos constancia de la consolidación del tejido urbano del sector y del adosamiento de casas a la parte interna de la muralla en la calle Tintes, aunque este fenómeno creemos que debió producirse en época anterior. Tomada la decisión por parte de Cabildo de derribar la muralla, algunos tramos de la misma se libraron de la demolición al ser utilizados como medianeras y apoyo de nuevas casa, levantadas tanto intramuros como extramuros, de forma que el lienzo murado quedaba encerrado y oculto entre las construcciones, circunstancias que ocurren el caso que tratamos y que han ayudado a conservar y rescatar nuevos restos de la fortificación sevillana (Fig. 1).

Al la actividad, la muralla estaba enmascarada casi en toda su extensión por obras de diversas índole, como paredes pintadas, azulejos, suelos, cañería, etc., por lo que nuestra labor se dirigió a librarla de tales añadidos.
El tramo tiene una orientación NE-SW y no reponde aun trazado rectilíneo, sino que se presenta como una línea suavemente ondulada (Fig. 4).

Su longitud es de 40 m., su altura desde la rasante actual de 6,46 m. y su anchura total, incluyendo el paseo de ronda, de 1,98 m. y sin él de 0,58 m. La construcción murada presenta dos fábricas distintas: hasta la altura del paseo de ronda, es una obra realizada con cajones de tapial, y a partir de él está levantada de piedras y ladrillos (Lám. 111).






El paseo de ronda ha sido el elemento más maltratado, conservándose incompleto aún donde no ha desaparecido. Se conserva, pues, en una longitud de 15,70 m. y una altura de 4,20 m. siendo su anchura de 1,40 m. Por él discurren los restos de dos tuberías paralelas, una por su patte interior y otra por el exterior. Ambas están embutidas dentro de la muralla, por lo que se han visto obligado a oradar parte de la argamasa, recubriendo luego las cañerías con una obra de ladrillos (Láminas IV y V).


Otro resultado conseguido en la intervención fue el descubrimiento de diez merlones y nueve almenas. La longitud de los merlones oscila entre 0,82 y 0,91 m., siendo su altura de 0,83 m., mientras su anchura de 0,58 m. La longitud máxima de las almenas es de 0,72 m. y la mínima de 0,63 m., encontrándose todas rellenas de ladrillos.
Valoración de la intervención:
-Sobre la presencia del mundo romano en el lugar, las únicas pruebas se han reducido a varios fragmentos de terra sigillata, insuficientes para deducir a partir de ello la existencia de un nivel romano y, menos aún, para aventurar ninguna hipótesis acerca de las características del lugar, aunque ello no significa, sin embargo, que descartemos dicha presencia, ya que la excavación se detuvo antes de alcanzar la cota en la que por término medio aparece el nivel romano en Sevilla.
-Por lo que se refiere al período islámico, a través de los cortes practicados se ha documentado la ausencia de restos constructivos, lo que nos inclina a pensar que no existió ocupación urbana del espacio contiguo a la muralla en esta etapa. Solo en el corte 2, el realizado junto a la obra murada, podemos hablar de la existencia de niveles cerámicos árabes. Ellos nos permite opinar que nos encontramos en la cota original de esta fase cultural y asignarle a la muralla una altura de 7,96 m., en su parte interna, altura acorde con la que posee en otras zonas.
-El lienzo tratado, hasta la altura del paseo de ronda, presenta una gran afinidad con los restantes en cuanto a técnica constructiva, material y medidas, pero muestra una característica singular en la fábrica de su parte alta, lo que le imprime un carácter distinto a las demás. La parte inferior, la construida mediante tapial, puede ser fechada en época almoravide, mientras la parte superior, obra realizada con una técnica mixta de piedras y ladrillos creemos que se trata de una remodelación de época cristiana, sin que podamos precisar una fecha para una ejecución. A su datación posiblemente ayudaría el estudio de la documentación existente en los Archivos Municipales sobre las reparaciones y obras efectuadas en la fortificación.
-La primera urbanización del solar, tuvo lugar en época moderna. Por los materiales cerámicos obtenidos, propone mos que el momento hay que enmarcarlo a fines del s. XV o inicio del XVI, en la que cabría situar también los restos murarios aparecidos en el corte 3, coincidiendo con el traslado a la calle del gremio de tintores. Habrá que esperar, no obstante, la llegada del s. XVIII para poder asegurar que el solar se encontraba totalmente edificado.
3 – Av. Menéndez Pelayo 43-45
En 1997 (Miguel Angel Tabales, 1999), aparece en Av. Menéndez Pelayo 43-45 (medianera con c/ Tintes) y como resultado de la intervención arqueológica de urgencia:
- treinta metros lineales de muralla en dos lienzos (maciza hasta 4m de profundidad y eliminada en 1872).
- un cubo de torre, en subsuelo, en su sector septentrional.
- antemuro o barbacana (a 3m de profundidad), fechable en 1212 y que efectuaba un brusco quiebro en el sector central.
- atanores de gran diámetro y que dispuestos entre la muralla y la barbacana, transportaban aguas limpias desde los Caños de Carmona hacia la Torre del Agua






Puede observarse desde la calle Estella o Plaza de los Zurradores.


La estratigrafía demuestra que el antemuro, no afloraba ya en el siglo XVI. La muralla por su parte, estuvo presente hasta 1872 claramente identificada, si bien, la existencia de bloques de hormigón procedentes de ella en los muros posteriores cercanos, y la ablación de la torre para construir una calle paralela, evidencian su ocultamiento y semidestrucción entre esa fecha y 1874.
4 – Av. Menéndez Pelayo 37

La principal conclusión que se pudo extraer de la Intervención Arqueológica Preventiva en la calle Menéndez Pelayo número 37 en 2011, fue la confirmación de la presencia de un tramo de la cerca medieval de la ciudad y el muro Sur de una de las torres, en la parte trasera de la finca (la correspondiente al sector Oeste).
Respecto del fragmento de estructura defensiva excavada, correspondía con un tramo de muralla de 9,20 metros de longitud por una anchura variable entre 1,72 metros y 1,10 metros y una altura excavada de 2,80 metros. Estaba realizada en tapial de argamasa, cal, arena y guijarros de tamaño regular, que conformaban una estructura sólida.
En el caso del muro Sur de la torre, el fragmento que se pudo delimitar (3,90 metros de Este a Oeste x 1,50 metros de Norte a Sur y una altura de 2,80 metros), se localizaba de manera perpendicular a la cara Este de la estructura defensiva anteriormente descrita por su parte Norte, formando un ángulo recto con la misma. La técnica de construcción además, era idéntica: estaba realizada a base de tapial de argamasa, cal, arena y guijarros de tamaño regular.
De la barbacana de la cerca histórica de la ciudad se detecta un fragmento en la parte Oeste de la parcela objeto de la intervención.


5 – Av. Menéndez Pelayo 19

En 1996, la Intervención Arqueológica en la calle Menéndez Pelayo número 19, esquina con C/ Juan de la Cueva, sacó a la luz los restos intactos de la barbacana de la ciudad, ostensiblemente alejados de la muralla, (a siete metros al Este) lo cual indica una apertura de la liza hacia la puerta de la Carne.
Además, se constató la colmatación de su alzado ya desde el siglo XVI, así como la gran potencia de los niveles de escombrado y basureros pertenecientes al siglo siguiente. Se ha podido rebasar la cota de + 6´50, es decir 4’00 mts desde el pavimento actual de la Calle Menéndez y Pelayo, observándose a esa profundidad vertidos pertenecientes aún al siglo XVI.
La planimetría histórica urbana no lo incorpora como edificado hasta 1891. En esos momentos existiría un adarve que discurría a espaldas del solar, en la actual medianera, y que ocupaba el espacio donde estaba la muralla, eliminada en la década de los sesenta de ese siglo.
Ateniéndonos a los datos aportados en Oliva 1995 sobre el sector suroriental de la Isbiliya almohade, así como en el “Seguimiento arqueológico del Barrio de San Bartolomé I”, realizado en 1991 por Oliva,D. y Santana. I, parece que la muralla se situaba dentro del solar en cuestión, junto a la medianera occidental, así: “…Los trabajos de desolado, retirada de tierra….realizados en las calles G. de León, Plaza de Curtidores, Juan de la Cueva y Juan Hispalense, nos han permitido localizar el trazado de la muralla almorávide. Atravesando la calle González de León entre los nº 1 y 2 , de forma oblicua a ella, se desarrolla en el límite Norte de las calles Juan de la Cueva y Juan Hispalense, y corre a lo largo de la Plaza de Curtidores, bajo la acera de los nº 4 y 5, a las que sirve de cimiento…

La barbacana, íntegra, a excepción de los merlones desde la cota de -1’33 (+ 9’33), sobrepasando la de -4’00, (es decir + 6’66 absoluta). Aparece enfoscada, en cajones de una vara con hormigón flanqueado por ladrillos gruesos. Se distancia ocho metros de la muralla, lo cual delata una apertura de la liza cuya explicación debe estribar en la existencia de un recinto defensivo junto a la puerta de la Carne, perpetuado después en el triángulo que hoy día mantiene el parcelario.


Con referencia al impacto del urbanismo almohade en este sector tras la construcción de la barbacana cabe apuntar que la localización en el solar del antemuro, dispuesto a siete metros y medio al Este de la muralla ( separación atípica; lo normal son tres metros) se atribuye a que en los cien metros previos a la puerta de la Carne, ubicada bajo el cruce de Cano y Cueto y Santa María La Blanca, existiría una ampliación de la liza con fines defensivos vinculables a la defensa del acceso a la ciudad. Quizá existiesen compartimentaciones internas de ese espacio o torres avanzadas; de ese modo tendrían sentido los múltiples vestigios de hormigón islámico detectados en la fachada de la casa 10 de Menéndez y Pelayo, en Cano y Cueto, esquina con Conquista, y en otros lugares de la manzana triangular formada entre Menéndez Pelayo y la muralla. Ese recinto defensivo justificaría igualmente el porqué de esa manzana triangular.
En otros sectores de la ciudad como el Jardín del Valle, vinculado a puertas de la cerca se observan recodos triangulares que podrían ser similares en cuanto a la disposición de la barbacana. También en la Macarena, aunque a menor escala, se produce una ampliación de la liza junto a la puerta. Es posible, por tanto, que en algunas puertas de la ciudad, sobre todo en los sectores Norte y Este, existieran recintos defensivos, hoy desaparecidos, conformados por la ampliación de la liza y alguna estructura divisoria.

6 – Av. Menéndez Pelayo 5-7

Durante la excavación arqueológica realizada en el año 2000, en los solares sitos en la Avenida Menéndez Pelayo, números 5 y 7 detectaron estructuras de tapial que fueron identificadas como la zapata y dos cajones de la barbacana medieval de Sevilla, que discurría paralela a la actual Calle Cano y Cueto. Sin embargo, el antemuro no presenta una delineación regular en esta zona, sino que se abre de manera acusada hacia las proximidades de la Avenida Menéndez Pelayo, creando así un recinto fortificado más amplio y seguro en torno a la Puerta de la Carne.
Por otra parte, fueron documentadas cinco estructuras funerarias adscritas a la necrópolis judía bajomedieval. Se trata de tumbas de ladrillo, abovedadas y pertenecientes a las dos primeras fases de uso del cementerio judío documentado en la zona.
Volviendo a los restos de la muralla, la liza (espacio comprendido entre el lienzo de muralla y el antemuro), confirmaría la hipótesis que M. A. Tabales y R. Huarte ofrecieron en la memoria de su intervención en el nº 19 de la Avda. Menéndez Pelayo, donde se contemplaba la posibilidad de que el antemuro islámico se abriera junto a la Puerta de la Carne.
La línea de la barbacana iría por la fachada de los inmuebles que en la actualidad se abren a la Avda. Menéndez Pelayo y a la calle Santa María la Blanca (la actual c/ Puerta de La Carne), para cerrarse después junto a la puerta. De esta forma, se confirmaría la existencia de una especie de fortín que reforzaría el acceso a la ciudad (Tabales y Huarte, 1996). Estas dudas se esclarecieron durante la segunda fase de intervención, así como con la lectura definitiva de las estructuras relacionabnadas con el arrabal de “Benaliofar”, que se verían afectadas por la construcción de la muralla de la ciudad.
Esa 2ª Fase (Excavación Arqueológica en la parcela nº7 de la Avda. Menéndez Pelayo) proporcionaría novedosos resultados acerca del discurrir del antemuro medieval en esta zona, que hasta ahora era sólo hipotético; y supone otro paso adelante en el conocimiento de la necrópolis judía bajomedieval, sobre todo en lo que respecta al establecimiento de sus límites orientales.
A –2,56 m.;+7,54 m. s.n.m. (unos 3,30 metros bajo la superficie del solar) y atravesando la cuadrícula en dirección Este-Oeste, se documentó la zapata de la barbacana. Contaba con una anchura que variaba entre los 2,20 m. y los 2 m., y se encontraba muy alterada en algunas zonas. Bajo ella, se documentó una capa con abundantes cantos de río, que ya se detectó durante la primera fase y que, en principio, podemos relacionar con la acción del cercano río Tagarete, en un momento en que éste discurría mucho más cerca de la ciudad.



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