La Aduana de Sevilla era el centro que tenía por objetivo auditar y gravar las mercancías que llegaban a la ciudad.
De todos los impuestos el más importante era el almojarifazgo, que la Corona había concedido al cabildo municipal. El almojarifazgo mayor era el que gravaba la entrada en la ciudad de objetos de lujo, como determinados cueros, telas con bordados de oro o plata, colorantes, especias, etc. En 1543 se creó el almojarifazgo de Indias, que gravaba los bienes que venían de América.
En 1520 se encontraba en el corral de vecinos de San Juan de Dios, en la calle Alfolí (actual calle Tomás de Ibarra).
A petición del cabildo municipal la Corona decide instalar la Aduana en las naves 13, 14 y 15 (de un total de 17) de las Reales Atarazanas creadas por el rey Alfonso X en el siglo XIII. Las obras para adaptar las naves a tal uso comenzaron a final de 1577 de la mano del arquitecto Asensio de Maeda. Esta construcción duró diez años y se inauguró en 1587.


En una de sus dos puertas se colocó una placa que rezaba: Reynando el España el muy católico y muy alto y poderoso rey Don Felipe II, y siendo asistente en esta ciudad el conde de Orgaz, Sevilla mandó hacer esta aduana, teniendo a sus cargos los almoxarifazgos. Año de 1587.

Fue arrasada por un incendio el 7 de mayo de 1792 y reconstruida por orden de Carlos IV. En sus dos fachadas había sendas lápidas de mármol con el texto: Año de 1587 reinando Felipe II siendo asistente de esta ciudad el conde Ordaz mandó Sevilla construir esta aduana, teniendo Sevilla los almojifarazgos de ella. Destruida casi totalmente por un incendio el 7 de mayo de 1792 el edificio de cuenta de la Real Hacienda, reinando Calos IV, y siendo sucesivamente asistente de la misma ciudad, e intendente de su ejército y provincia D. José Ávalos, el marqués de Uztariz.





Este edificio fue utilizado como aduana hasta bien entrado el siglo XX, en que se trasladó a otro lugar. Ya abandonado, se decidió demolerlo en 1944. Este edificio ocupaba las naves 13, 14, y 15, aunque se demolieron también la 16 y 17 (naves colindantes en el extremo sur de las Atarazanas), que fueron antaño depósitos de azogues.

Poco después comienza a ser edificada en esa misma parcela el edificio de la Delegación Provincial de Hacienda del Gobierno de España. En 1944 se paraliza su construcción, por descubrirse restos arqueológicos de la mencionada Casa del Azogue finalizándose en 1953. El edificio que se construyó era de estilo neoclásico y fue diseñado por el arquitecto José Galnares Sagastizábal.



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