Las manufacturas reales (o reales fábricas) fueron instalaciones industriales fundadas por iniciativa de los monarcas.

Cuatro de de los edificios donde se desarrollaron algunas de estas importantes industrias en Sevilla, siguen hoy en pie: Artillería, Atarazanas, Casa de la Moneda y Fábrica de Tabacos.
Una quinta, la Real Fábrica de Salitre, es la única que no ha perdurado.

Todas se ubicaron extramuros, excepto la Real Casa de la Moneda.

Exceptuando a las Reales Atarazanas, las restantes reales fábricas de Sevilla, a pesar de la distancia temporal existente entre ellas, estuvieron en funcionamiento de manera simultánea durante unos 70 años, aproximadamente, entre el año 1750 y principios del siglo XIX.



Real Fábrica de Artillería (1634-1991)

Iniciada su construcción en el primer tercio del siglo XVIII, se trata de una gran edificación militar con un sentido unitario del espacio, capaz de albergar los diferentes talleres en los que se tenía que desarrollar la producción de cañones y su armamento.

Fue objeto de múltiples ampliaciones para adecuarse a la evolución de la artillería moderna. Del edificio original no quedan restos, pues con la construcción de la nueva fábrica en 1720, el taller antiguo fue gradualmente demolido. Dejó de funcionar en 1991.


La Real Fábrica de Artillería de Sevilla representa un importante hito de la arquitectura industrial sevillana, íntimamente relacionada con la expansión ultramarina española en la Edad Moderna.

La Fábrica de Bronces de Sevilla, originaria de la actual Fábrica de Artillería, surge alrededor de 1565 como iniciativa privada de la familia Morel, ubicada en dos solares del barrio de San Bernardo, con tan sólo un pequeño taller y dos hornos. En 1559, el Cabildo Catedralicio de Sevilla le encargó a Bartolomé Morel el tenebrario y varias piezas de la nueva torre y el Giraldillo. El 11 de marzo de 1634 dispuso el rey Felipe III que fuesen aquéllos adquiridos para el Estado por lo que pasó a ser propiedad de la Real Hacienda, iniciándose una etapa denominada de los “Asentistas”, en la que los fundidores quedaban unidos a la fábrica por asientos o contratos de diez años. Este periodo fue muy productivo debido al comercio con las Indias y a los encargos del ejército, las flotas y los señores feudales.

La original Real Fábrica de Artillería inicia su construcción en el primer tercio del siglo XVIII recibiendo un fuerte impulso constructivo durante el reinado de Carlos III en 1782 y responde, en su tipología, a la concepción de grandes edificaciones militares de la época con un sentido unitario del espacio. Su configuración inicial se basa en la definición de una cuadrícula continua cuyo módulo de repetición está formado por cuatro pilares unidos por un sistema arquitrabado y cubiertos por una bóveda vaída, cuyas proporciones son las del gran horno de fundición. Con este sistema se lograba un espacio de grandes dimensiones, capaz de albergar libremente los diferentes talleres en los que se había de desarrollar el proceso de producción.

Fue objeto de múltiples ampliaciones para adecuarse a la artillería moderna. En 1932, la fábrica queda incluida en el consorcio de industrias militares, como sección del ministerio de guerra, que durará hasta 1936. Según ley de 1959, la fábrica pasa a la Empresa Nacional Santa Bárbara de Industrias Militares, del Instituto Nacional de Industria.

De la edificación original no quedan restos ya que con la construcción de la nueva fábrica en 1720, el taller antiguo fue gradualmente demolido. El edificio puede entenderse compuesto por partes en el que cada una de ellas tiene una forma precisa y distinta: la calle central, continuación de la calle Almonacid. El gran patio, ahora cubierto y utilizado como nave de fabricación. La crujía de fachada. La gran sala abovedada de la fundición. Las naves y almacenes cubiertos por espléndidos artesonados, etc.

Su tipología responde a la concepción de las Reales Fábricas, con un gran sentido unitario de los diferentes espacios en los que se desarrolla, incorporando esquemas de morfología urbana en su interior y proyectándose sobre el resto de la trama del barrio. Estilísticamente, la Fábrica responde a un modelo barroco tardío con incorporaciones neoclásicas según modelos ya experimentados en otros edificios coetáneos de gran superficie, proyectados por ingenieros militares. El edificio dejó de funcionar como tal fábrica en 1991.

La Rehabilitación:

En el sector este de la Real Fábrica de Artillería se hicieron algunas actuaciones entre los años 2014 y 2018 y, a partir de esta última fecha, solo se han hecho contratos de mantenimiento. En la parte abovedada ya se realizó en 2014 un proyecto de conservación y de consolidación estructural. Se trata de un edificio con unos espacios muy grandes, por lo que era necesario buscarle un uso que fuera compatible con eventos que no necesitarán climatización. El edificio de por sí tiene una buena estabilidad térmica y ahora se convertirá en una gran plaza cubierta.

En 2018, el Ayuntamiento logra fondos europeos por valor de 20 millones de euros gracias al proyecto Interreg entre España y Portugal que lo convertirá en el Centro Cultural y de Innovación Magallanes, lo que supondrá erigirse en eje de la programación de la conmemoración del V centenario de la Vuelta al Mundo. Dentro de este proyecto se destinarán 9.500 metros cuadrados de superficie para la disposición de diversos espacios destinados al surgimiento de nuevas ideas empresariales del tipo vivero empresarial-coworking, un lugar escénico experimental multiusos, talleres multidisciplinares, estudios de grabación, salas de exposición y oficinas, entre otros. Para el desarrollo de estos usos se ha previsto la disposición de cinco espacios interconectados, con funcionalidades diferentes.

Tras la inauguración en octubre de 2024 de la primera fase, cerca de 10.000 m² en los que se invirtieron 24,5 millones de euros, ahora se ha empezado a licitar la redacción del proyecto de la segunda fase de rehabilitación de la Fundición Mayor, la Fundición Menor, lo que se conoce como Catedral; y el Taller de Herramienta.

Con esta segunda fase, el Ayuntamiento pretende la recuperación del 100% de un edificio que con sus 20.000 m² se va a convertir «en el centro de la cultura del sur de España», con un presupuesto de 244.057 euros, se avanza así en la recuperación integral del espacio, sobre todo con trabajos para la conservación y restauración de elementos estructurales y arquitectónicos, y la adaptación de estos espacios como foro y espacio polivalente para actividades culturales, expositivas, divulgativas y de encuentro ciudadano.

De momento, no se ha definido un uso concreto para estos de más de 10.000 m² compuestos por naves corridas entre grandes columnas que se asemejan al de las grandes catedrales. «La Real Fábrica de Artillería ya se ha convertido en referente nacional tras acoger ópera, danza y exposiciones internacionales, logrando posicionarse como el espacio de referencia para la cultura en Sevilla».


La Real Fábrica de Artillería de Sevilla está catalogada como Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, y así aparece publicado en los Boletín Oficial del Estado (BOE) de 29 de junio de 1985 y de 30 de noviembre de 2001.


Visita Virtual: Real Fábrica de Artillería

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2 respuestas a “REAL FABRICA DE ARTILLERIA”

  1. Avatar de REAL FABRICA DE TABACOS – Erase una vez Sevilla

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  2. Avatar de UN EMBARCADERO Y UNA UILLA ROMANAS BAJO LA FABRICA DE ARTILLERIA – Erase una vez Sevilla

    […] salieron a la luz los restos de un embarcadero romano durante las obras de rehabilitación de la Real Fábrica de Artillería que se suman a otros restos romanos hallados con anterioridad en este mismo […]

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