El antiguo Teatro del Duque, situado en una esquina de la plaza del Duque de la Victoria, se construyó en el solar de la derribada, en 1869, Iglesia de San Miguel.


Derribado el Teatro, se construiría ahí el edificio que albergó la Delegación Provincial de Sindicatos, sede de Comisiones Obreras.
Derribado actualmente el edificio de los Sindicatos para la construcción de un Hotel, han aparecido restos de la Iglesia de San Miguel.
En el Teatro del Duque se implantó en 1883, el «teatro por horas», un sistema empresarial que se definía por ofrecer cuatro sesiones con piezas cortas, en horario continuo, a un precio asequible para el gran público. El Duque se convirtió en el espacio preferido por el auditorio popular frente al más elitista Teatro de San Fernando, tuvo compañía propia y venía a ser lo que el Apolo en Madrid, ambos activos difusores del género chico. Fue muy conocida la «cuarta» del Duque, a las doce menos cuarto de la noche, por sus pícaras piezas líricas, en las que brillaban las tiples. La alternancia diaria de los títulos en cartel deparó una enorme demanda de textos y los escritores se animaron a componer para la escena. José Luis Montoto de Sedas (Sevilla, 1879-1967) fue uno de ellos y, de hecho, el grueso de su producción encaja en ese sistema, donde obtuvo sonados éxitos.
La Plaza era conocida desde el siglo XVI como plaza del Duque de Medina-Sidonia, por encontrarse allí su palacio. A raíz del nombramiento del general Espartero como regente se la denomina, en 1841, Plaza del Duque de la Victoria. )Por breve tiempo (julio a septiembre de 1936) fue llamada plaza del general Queipo de Llano, volviendo a recuperar el nombre anterior).
Siguiendo una costumbre que prácticamente se remonta a la época de los Medina–Sidonia sigue siendo denominada y conocida simplemente como: “Plaza del Duque”.
Rodeada siempre de edificios de indudable interés arquitectónico e histórico, hoy los ha perdido todos, viéndolos sustituidos por otros de carácter puramente comercial que la han convertido en el centro neurálgico de la vida de la ciudad.


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