Más allá de las famosas puertas de la muralla, Sevilla tuvo gran cantidad de arcos y arquillos que comunicaban los diferentes sectores de la muralla interior y que desaparecieron, al igual que la mayoría de esas puertas.
Uno de ellos, y bastante desconocido, fue el Arco de Atocha, que tomó su nombre de la imagen que lo presidía. Era habitual colocar imágenes de Cristo o la Virgen en hornacinas y capillitas, adosadas o interiores, imágenes devocionales en pintura o escultura (ejemplo de esto, nos ha llegado afortunadamente a nuestros días con el Postigo del Aceite y la capillita de la Pura y Limpia).

El Arco o Arquillo de Atocha fue el acceso principal a la zona conocida como «Laguna de la Pajería», o «La Laguna», cuyo nombre tenía su origen en un resto de brazo del rio y era periódicamente alimentada por las inundaciones provocadas por las crecidas del Guadalquivir. Ocupaba aproximadamente el área de la actual plaza de Molviedro, además de las calles Castelar y parte de Gamazo. En esta zona se localizaba el Compás Templario y más tarde la Mancebía (LA SEVILLA DE LOS TEMPLARIOS: Del “Compás del Temple” a las “Mancebías”.)
El Arquillo de Atocha, tomaba el nombre de una imagen de la Virgen de Atocha, réplica de la madrileña, que lo presidía y una advocación que había sido devoción de los Templarios. Incluso tuvo hermandad propia.
La zona del «Compás del Temple» o de «La Laguna» terminó siendo la localización de «La Mancebía» que se encontraba delimitada por la muralla de la Ciudad y por una tapia de delimitación intramuros, donde se abría el Arco de Atocha. Su ubicación sería la la confluencia de las calles Jimios, Pajería (Zaragoza) y Tintores (Joaquín Guichot), dando entrada a la calle Atocha (hasta 1890, actual Gamazo). Dicha confluencia, donde se situaba el Arco, era conocida como Plazuela de los Leones, por tanto entrada principal a la Mancebía.

La zona tenía otras entradas secundarias; Puerta o portillo en la antigua calle Boticas conocida como «El Golpe» (actualmente calle Mariano de Cavia) muy frecuentada por ser la más próxima al Arenal y al Puerto. Otras dos entradas de la Mancebía estaban en las calles Rosillas y Rosas (actuales Fray Bartolomé de las Casas y Quirós) y Palenque (hoy Doña Guiomar).
Estas eran las entradas “oficiales”, pues por las traseras de las casas se hacían perforaciones o boquetes en la tapia que cercaba la Mancebía y además existieron numerosas entradas secretas en el lienzo de muralla que separaba a la Mancebía del puerto, lo que dificultaba enormemente el control sobre la misma.
En un dibujo, conservado en el Archivo General de Simancas, datado en 1749 y por tanto anterior a las actuaciones urbanísticas de la época de Olavide, se observa la distribución del Compás y sus accesos, siendo el principal el «Arco de Atocha», perfectamente detallado e identificado como “fachada principal” del barrio de La Laguna.


El Arco de Atocha pervivió hasta febrero de 1859. La hermandad y la imagen réplica dela Virgen de Atocha se trasladaron entonces a la Parroquia del Sagrario, donde poco a poco se les pierde la pista.



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